Noche de Aquelarre Parte 3




 
 
Magnus era un hombre de hábitos muy sencillos, pero bastante estrictos. Uno de ellos era levantarse muy temprano a hacer ejercicio, tomar un desayuno ligero y leer las noticias que se publicaban semanalmente, en el único periódico de la región, El informador semanal, que contaba además de la sección editorial que solía criticar a las autoridades regionales, publicar noticias generales, notas sociales y también algo de publicidad. Esta última sección nunca fue muy grande ya que los pocos negocios establecidos, eran conocidos por la mayoría de los habitantes del área, pero siempre era bueno dar a conocer, a través del periódico, nuevos productos, ofertas o remates de mercadería.
 
Magnus le recomendó a Agnar, que evitara salir a la calle de día, a menos que pudiera disfrazarse y pasar desapercibido, porque seguramente las remdras lo estarían buscando, especialmente en lugares públicos, como mercados, estación de policía, iglesias o en las ferias de comercio que tenían lugar en el pueblo de Romeralia, cada seis meses. Era en estas ferias, que los andaverdinos se dejaban ver en Romeralia, ya que aprovechaban para abastecerse de provisiones en grandes cantidades, siempre pagadas generosamente y casi sin regatear. Esto siempre despertaba la suspicacia entre los Romeralianos, quienes trataban de venderles a precios altos, sabiendo que los andaverdinos, tenían la posibilidad de pagar con oro y piedras preciosas.  Lo que no sabían los Romeralianos, es que los andaverdinos siempre estaban acompañados de remdras guardianas, que se aseguraban de que ningún andaverdino intentara escapar o cometer indiscreciones. Las remdras estaban vestidas de forma discreta, para hacerse pasar como un andaverdino más, pero dentro de su disfraz escondían armas y pociones letales, que estaban dispuestas a utilizar en cualquier momento de peligro.
 
Reconocer a una remdra no es fácil, a menos que se tenga experiencia previa y conocimiento básico de algunas de las características, que no pueden esconder tan fácilmente. Tal vez las dos principales sean, la forma de sus manos y los ruidos que emiten al comer y beber.
 
Siendo sus manos uno de los principales medios para su forma de vida, es común que tanto la forma, la textura, las marcas, el color y la temperatura de sus manos, se vea afectada, diferenciándolas de los rocris. Por ejemplo, un rito común de remdra, es la invocación de las fuerzas de la naturaleza, para lo cual utilizan uno o varios talismanes muy personales y que han sido creados a la medida de cada una de ellas. Para la realización del rito de invocación y para controlar las fuerzas invocadas, las remdras deben sostener firmemente sus amuletos en la mano. De esa forma atraen y alejan la fuerza. Por lo tanto, debido a la manipulación constante de estos amuletos, suelen crear callosidades en partes muy especificas de sus manos, en el área de la palma de la mano y entre los dedos índice y medio, por ejemplo. Algunas prefieren llevar sus amuletos colgando del cuello, pero al manipularlo siempre desarrollan estas marcas en sus manos. Por otro lado el constante manejo de sustancias, para realizar pociones, que suelen estar en diferentes estados y temperaturas, inevitablemente dejan marcas en la piel de sus manos. Pero seguramente la mayor razón para que sus manos se puedan reconocer es el envejecimiento, producto del tiempo que las remdras habitan dentro de un cuerpo. Por estas razones, es común que las remdras utilicen guantes, para ocultar marcas. En cierta época remota, lograron que utilizar guantes estuviera de moda, pero con el tiempo esto ha empezado a llamar demasiado la atención, de forma que muchas remdras han optado por buscar cuerpos jóvenes, para ser habitados, con menor frecuencia. Algunas han logrado disimular las marcas y cicatrices en las manos, por medio de tatuajes, anillos y otros accesorios. Algunas han utilizado hechizos y pociones para retardar el desgaste de la piel y reducir callosidades. Pero, para un ojo entrenado como el de Magnus, las pequeñas imperfecciones en puntos específicos jamás pasaban inadvertidas.
 
Fue por eso, que pudo reconocer a Almarax, la remdra africana que había decidido quedarse en la región, para vengar la muerte de  Armemba, cuando ésta, entró a la tienda de víveres de Magnus, con la supuesta intención de abastecerse, haciéndose pasar como una andaverdina más. Lo que Almarax en realidad hacía era seguir un leve rastro olfatorio, que pudo percibir al pasar frente a la puerta de la tienda. Estaba segura que era fresco y correspondía a Agnar, debido a que había tomado una de las camisas de éste, antes de que la casa de su familia fuera quemada, con todos sus habitantes atados a los pilares centrales, para ser sacrificados, en venganza de la muerte de una remdra y el escape de Agnar del pueblo.  Almarax poseía un olfato privilegiado, desarrollado durante muchos años de cacería en las sabanas y las selvas africanas. Estaba segura de que Agnar había estado en esa tienda, uno o dos días antes, pero no parecía seguir allí. Almarax necesitaba averiguar, si Magnus sabía el paradero del fugitivo o la razón por la cual había huido de Andaliz la Verde, pero no podía levantar sospechas. Así que esa vez, se conformó con comprar algunos víveres, pero al pagar con dos monedas de oro macizo, no pudo evitar que Magnus viera sus manos y supiera que era una remdra.
 
Sin embargo, Magnus disimuló de forma que Almarax, no se dio cuenta del examen visual que el tendero realizó, no solo a sus manos, sino a su indumentaria y facciones físicas, para poderla reconocer en cualquier momento y lugar, que la volviera a ver. Sabia que las remdras son hábiles para disfrazarse y disimular sus rasgos. Además ahora sabía que ya estaban en Romeralia, buscando a Agnar, a quien el día anterior al inicio de la feria, había enviado a la granja de uno de sus hermanos, para que estuviera lejos del pueblo, durante los seis días que duraba la feria de comercio.
 
Almarax estuvo rondando la tienda durante el día, disfrazada de distintas formas, pero Magnus ya la pudo reconocer y estar atento. La segunda vez que entró en la tienda, preguntó si un andaverdino llamado Agnar, había estado en ese lugar el día anterior, ya que no lograban encontrarlo. Almarax describió físicamente a Agnar, al tendero quien, disimuló bastante bien, diciendo que a su tienda entraban constantemente muchos clientes y no recordaba las facciones físicas de todos. Magnus quiso hacer una confidencia a la mujer, diciéndole que para él, todos los andaverdinos lucían igual.
 
Almarax, insistió en algunas de sus características, era alto, joven y de complexión robusta. Magnus fingió recordar a alguien así, que compró unos pocos víveres a diferencia de otros andaverdinos que solían comprar mayores cantidades. Magnus quiso hacer una apreciación personal, indicando que parecía que el joven huía de algo y necesitaba provisiones, como para realizar un largo viaje. Almarax se dio por satisfecha y agradeció la información que el tendero le compartió.
 
Magnus sabia que él y Agnar, tenían poco tiempo antes de que las remdras pudieran seguir la pista de su joven protegido, lo cual pondría en riesgo, no solo al muchacho, sino también a su propio hermano, de forma que no tuvo mas remedio que idear una estrategia de distracción, para darle tiempo a Agnar de ir a un lugar seguro, donde Magnus pudiera darse a conocer como el cazador de remdras que era y además tuviera el tiempo, para extraer toda la información posible de aquel asustado fugitivo, de esta forma podría iniciar la mayor cacería de remdras que la historia reciente hubiera registrado.
 
También necesitaba tiempo, para ponerse en contacto con la hermandad a la que pertenecía, cuyo mayor propósito era localizar y destruir a la mayor cantidad de remdras posibles, para librar al mundo de tan grande maldición.
 
Magnus esperó a que oscureciera en Romeralia, para cerrar su tienda, como lo hacía todo el tiempo, después se dirigió al establo donde descansaba y comía durante el día, su yegua Brumilda, que era el principal medio de transporte, entre su casa de campo y la tienda en el centro de Romeralia. Desde que salió de la tienda, pudo percibir que era vigilado a una distancia discreta. Ya esperaba que la remdra que llegó a preguntar por Agnar, quisiera verificar la historia contada por el tendero. Magnus disimuló ignorar esta vigilancia y se desplazó lentamente hacia el establo y ya montado en su yegua, emprendió el camino hacia su cálido hogar.  Dejó a Brumilda en el establo de su casa y perezosamente se encerró en su vivienda. A los pocos minutos una pequeña columna de humo, indicaba que había encendido la chimenea y seguramente estaría preparándose una cena.
 
Almarax, se acercó sigilosamente hacia la puerta principal y aplicó su olfato buscando señales de Agnar, pero no pudo percibir ninguna. Después fue al establo, donde Brumilda se inquietó ante la oscura presencia de la remdra. Ella la tranquilizó, pasándole la mano por la cabeza, de una forma que solo las remdras cazadoras conocen y que hace que cualquier animal, se tranquilice y quede inmóvil, por muy alterado que se encuentre. La búsqueda de rastros del fugitivo fueron inútiles, por lo que Almarax, se alejó de la casa, pero sin estar convencida aun de la historia del tendero, algo en el comportamiento de Magnus le había parecido demasiado condescendiente. Después se dirigió hacia las dos salidas del pueblo y allí logró encontrar otro rastro de Agnar, lo que confirmó en parte que había seguido un camino en dirección al norte, cerca del mar, lo cual no dejaba de ser extraño. En esa región no habían muelles, como para pensar que Agnar quisiera huir en barco.  Mientras que hacia el sur las posibilidades eran mayores, para encontrar transporte marítimo o terrestre que le permitiera llegar mas lejos. Algo no estaba bien y Almarax, como buena cazadora, lo sabía. Mientras guardaba vigilancia en la casa, envió a un búho hacia Andaliz la Verde para informarle a Burbara de sus hallazgos y proponer que buscaran en la dirección norte, al culpable de la muerte de Armemba. La remdra Burbara, estuvo de acuerdo, así que envió a cinco de sus mejores remdras cazadoras, para acompañar a Almarax en la región norte, mientras otras remdras seguían investigando en otras poblaciones mas lejanas, en el área sur. 
 
Era cerca de media noche cuando llegaron las remdras cazadoras enviadas por Burbara, para apoyar a Almarax. Ella las recibió les pidió que rodearan la casa y estuvieran atentas a cualquier movimiento sospechoso. Mientras tanto ella se hizo acompañar de una de las cazadoras para buscar rastros en los alrededores.
 
Era urgente para Magnus enviar un mensaje a su hermano y a Agnar, para preparar la distracción que les permitiera abandonar Romeralia, sin ser descubiertos por las remdras que inundaban el pueblo en esos días. Para ello contaba con un grupo de palomas mensajeras, amaestradas para volar entre su casa y la granja de su hermano, llevando en su pata un tubo anular que contenía pequeñas piezas de papel enrollado, conteniendo mensajes. Envió la primera, con un columbograma, escrito en una clave que solo su hermano podía entender, indicándole que había llegado la hora de moverse, porque las remdras estaban cerca y estaban en plan de cacería. Sin embargo el vuelo de la paloma, no pasó desapercibido por Elenia, la remdra que estaba oculta en un abeto, cercano a la casa de Magnus, por orden de Almarax. De inmediato envió a un búho, para darle aviso a las demás remdras de el sospechoso vuelo de una paloma. En pocos minutos, las otras tres remdras empezaron a acercarse la casa de Magnus con el objetivo de averiguar si el era quien había soltado a aquella ave y con que propósito. La paloma mensajera, llegó en menos de diez minutos a la casa de Albert, el hermano de Magnus, quien ya estaba esperándola y alertó a Agnar, para que se preparara, porque la acción ya había comenzado.
 
Las remdras sospechaban que pronto otra paloma sería enviada o que podría venir una que trajera una respuesta, así que esperaron antes de irrumpir en la casa de Magnus. Esto le dio al cazador de remdras, el tiempo suficiente, para escapar a través de un túnel subterráneo, que empezaba a la par de la chimenea y tenia una salida muy cerca del rio, disimulada tras un promontorio de piedras. El túnel no era muy ancho, pero permitía desplazarse arrastrándose impulsado por brazos y piernas. Magnus no llevaba muchas cosas, una mochila de cuero, con algo de ropa, un hacha de mano y una pequeña linterna. Se arrastró haciendo el menor ruido posible, ya que sabía que algunas remdras tenían un oído muy agudo. Mientras tanto Albert envió una paloma mensajera, después de esperar por veinte minutos de haber recibido el primer mensaje, esto para darle tiempo a Magnus para salir por el túnel.
 
La paloma estaba amaestrada para entrar por una pequeña ventana, en la parte mas alta de la pared trasera de la casa. Cuando la paloma entró por la abertura, activó un mecanismo de tiempo que pasados tres minutos abriría la puerta de la jaula, donde otra paloma estaba ya lista para salir. Pero esta paloma estaba amaestrada para dirigirse a una dirección distinta de la granja de Albert. Esta paloma era parte de la distracción. Las remdras estaban seguras de haber dado con una pista solida del paradero de Agnar y confirmaron que el tendero era parte de los que protegían al fugitivo.
 
Cuando la segunda paloma ingresó en la casa, tomaron la decisión de invadirla y mientras avanzaban para hacerlo, vieron como otra paloma salía de la casa, esta vez, enviaron a dos búhos a perseguirla, uno se quedaría en el lugar de destino de la paloma y el otro regresaría para informarles de la ubicación.
 
Una fornida y agresiva remdra abrió la puerta de enfrente de la casa de Magnus, de una patada y fue la primera en ingresar. La siguieron otras tres quienes se distribuyeron en las habitaciones de la casa para atrapar al tendero, pero encontraron la casa vacía y no tardaron en descubrir que había un túnel a la par de la chimenea. Pasaron tres minutos desde que irrumpieron en el lugar, cuando otro mecanismo de tiempo, activó una trampa, que consistía en cerrar la puerta de enfrente, para dejar atrapadas a las remdras y después iniciar un fuego cuyo principal propósito era llenar la casa de humo, para asfixiar a las cazadoras, sabiendo que es una de las pocas formas que existen para matarlas. Cuando las cuatro remdras se vieron atrapadas intentaron escapar por las ventanas, la chimenea o el túnel, pero perdieron valioso tiempo, ya que todo estaba reforzado con barrotes de acero y el humo desplazó rápidamente el oxígeno, haciéndolas entrar en pánico, restándoles oportunidades de pensar con calma, para intentar escapar. Pronto perdieron el conocimiento y en pocos minutos murieron asfixiadas, con las manos llenas de golpes y las uñas quebradas, mientras intentaban abrir puertas y ventanas, para poder respirar. Un búho que se había quedado en el abeto cercano, fue quien le contó la escena a Almarax, quien se enfureció y casi pierde el conocimiento por la cólera, cuando el búho que había seguido a la paloma mensajera, le contó que ésta había viajado hacia la tienda de Magnus, donde la remdra sabía que no podía estar escondido Agnar.
 
Fue de esta forma que Agnar pudo escapar esa noche, acompañado de Magnus y Albert, con dirección a la gran ciudad de Bohin, donde se encontraba la sede de la hermandad a la que pertenecían los hermanos cazadores de remdras, donde el joven sería interrogado apropiadamente y si mostraba las aptitudes y actitudes necesarias, podría ser entrenado para ser también él, un cazador. Ni Magnus ni Albert sospechaban que Agnar, no solo se convertiría en el mejor cazador de remdras, sino que llegaría a ser el líder principal de la hermandad.
 
Mientras tanto el odio que Almarax sentía por Agnar aumentó a límites que ni ella creyó posibles. Lamentaba que Burbara se hubiera precipitado al matar a la familia de Agnar, ya que si estuvieran vivos, podrían servir como señuelos o por lo menos para torturarlos y hacerlos sufrir. Juró perseguir a Agnar y a los que le habían ayudado a escapar, hasta el fin del mundo y hacerlos pagar con dolor y muerte. Burbara por otra parte, mantenía una actitud fría y distante a pesar de haber perdido a cuatro de sus mejores cazadoras, ella parecía saber algo que las demás remdras ignoraban. Por ello les pareció inaudito, cuando les anunció que no continuaría con la cacería de Agnar, hasta nuevo aviso. La mayoría de remdras obedecieron aun estando en desacuerdo, pero Almarax fue más allá y desconoció su liderazgo, indicando que regresaría a África para reclutar remdras cazadoras que le ayudaran atrapar al objeto de su mayor abyección.

Escrito por: Javier España
#JESEmprendimiento


¿Sabias que fumar perdió su encanto?

 
A finales de los años 80 hice mis primeros acercamientos al antiguo y últimamente devaluado habito de fumar. Como todo adolescente queriendo parecer mayor y en control de su vida, adopté al cigarrillo como mi bandera de libertad, aquello que me separaba de los niños que aun caminaban sujetandose de la falda de su madre. Tambien dejé que un incipiente bigote apareciera sobre mi labio superior.
 
Con el tiempo fui aumentando la cantidad que consumia, hasta llegar a la cajetilla completa en un dia, que era el limite que mis amigos con mas experiencia, habian alcanzado antes y demostraba nuestro autentico compromiso con el habito. Para ser sincero, no me atrevia en esos dias a fumar enfrente de mis padres y siempre tenia goma de mascar a la mano, para evitar que el aliento a alquitran y nicotina, me delatara. Sin embargo, el mensaje mas fuerte que mi padre me envió respecto a  fumar fue durante una fiesta familiar, que se realizó un dia viernes por la noche. Mientras la familia se divertia cenando y compartiendo un pastel, yo me salí a la calle con mi mejor amigo, al que habia invitado a la fiesta, para fumar un cigarrillo.  Estabamos de lo mas felices, cuando se aparece mi padre y en lugar de regañarme, me pidió un cigarrillo. Me quedé mudo, pero  maquinalmente saqué un cigarrillo con sabor mentol y el encendedor Zippo, que era mi orgullo ante mis amigos, para encendérselo.

No me dijo nada, solo le dió un par de caladas al cigarrillo y regresó a la fiesta. Despues de esa noche, dejé de fumar por varios años, hasta que ya estando en la Universidad retomé el habito, junto con mis compañeros mas cercanos. 
 
Fue en esa epoca cuando llegamos el habito de fumar cigarrillos a un nuevo nivel. Descubrí una marca de cigarrillos mas cara y exclusiva, haciéndome adicto pronto a estos cigarrillos que eran mas pequeños, pero de sabor mas intenso. También aumenté mi colección de encendedores y ceniceros. En ese tiempo tenia mi propio apartamento, así que mis amigos que no tenían donde darle rienda a su habito, llegaban al mío, sabiendo que podían fumar y beber licor sin ninguna restricción. Fue también en esa época, que formé mi primera banda de rock. Los ensayos parecían una película de terror, por la niebla que nos envolvía, ya que por cada canción que escribimos fumábamos dos o tres cajetillas de cigarrillos sin parar. El verdadero desastre venia cuando no teníamos fuego para encender los cigarrillos, ya sea porque se había terminado el gas de mi encendedor o porque no habían cerillas.
 
Eramos capaces de encender fuego con piedras o ir a la cocina  a encender los cigarrillos en la hornilla de la estufa, con tal de no parar de fumar.  Teníamos varios juegos con el cigarrillo, por ejemplo crear una nube espesa que salía de la boca y la aspirábamos por la nariz. También el típico
juego de fabricar aros de humo. 
 
En cierto momento alguien de la banda consiguió habanos cubanos y los llevó a uno de  los ensayos, pero ninguno llegó a disfrutarlo realmente. Fue solo años después, con la ayuda de un amigo conocedor, que pude aprender los secretos de disfrutar un habano, desde que se saca del empaque, se corta, se enciende y se fuma, es decir, se aspira sin dar el "golpe", para luego dejar que el humo genere sensaciones aromáticas en la boca y lengua. Después dejar que el humo inunde la habitación y por supuesto... darse el aire de grandeza, que todo fumador de habanos quiere transmitir.
 
Las fiestas a las que acudimos a tocar y los bares en los que pudimos presentarnos, estuvieron siempre inundados de humo, que se mezclaba muy bien con las luces del escenario. Las chicas se miraban mas atractivas con un cigarrillo en la boca y un tequila en la mano.  Después de hacerles el amor, era un placer extra, quedarnos acostados lanzando bocanadas de humo al techo. Si era un motel buscábamos el que tenia espejo en el techo, para vernos dibujar o al menos tratar de dibujar corazones con el humo de cigarrillo.
 
También íbamos al cine mas barato de adultos, con los amigos, donde poníamos los pies en la butaca de enfrente y fumábamos tantos cigarrillos como pudiéramos durante la película. La penumbra del cine y el constante ruido del proyector, eran el marco perfecto para disfrutar de dos de nuestros más arraigados hábitos.
 
Era una época de libertad y rebeldía.
 
De pronto, un movimiento social empezó a atacar el derecho de fumar en donde a uno se le diera la real gana. Descubrieron que el fumador pasivo sufría daños colaterales en la salud, por inhalación de humo. Ese movimiento fue calando en la sociedad, hasta que se convirtió en la "Ley de espacios libres de humo de cigarrillo", que nos trajo al momento actual, donde es muy difícil encontrar un lugar donde disfrutar tranquilamente de un buen cigarrillo.
 
Para mi el ultimo refugio fue mi automóvil. Mientras aun fumaba, recuerdo cuanto llegué a amar los encendedores de cigarrillos en el automóvil. Era hermoso presionarlo y esperar a que la resistencia se calentara, mientras yo seguía manejando y con un augusto gesto, lo sacaba de la base y lo acercaba sin voltear a ver, al cigarrillo que ya tenia en la boca, para encenderlo, dándole dos fuertes caladas. después dejarlo en su base y todo sin reducir la velocidad. Era alucinante.
 
Dejé finalmente el cigarrillo, cuando me di cuenta que no podía fumarme uno, a no ser que buscara lugares cada vez mas remotos o clandestinos para hacerlo. Hay algunos  bares que se arriesgan a ser multados o cerrados, pero que dejan que los clientes disfruten del ancestral hábito. Pero cada vez son menos.
 
 Así que  decidí que si no puedo disfrutar de algo tan intimo y placentero, donde yo quiera, simplemente no quiero hacerlo.
 
Autor: Javier España-Simon
 
#JESEmprendimiento
 
 
 
 

 

Noche de Aquelarre parte 2




Agnar tuvo que esperar un año, para tener una oportunidad de escapar de Andaliz La Verde, el único pueblo que conocía bien, donde había nacido y donde estaba su única familia, la cual seguramente moriría, a manos de las "remdras" como parte del castigo por huir del pueblo y denunciarlas ante el mundo. Pero si no era él, ¿Quién entonces?.

Burbara había hecho arreglos especiales ese año, para que duplicaran el numero de "rocris" que participarían en el desfile bufo y posterior sacrificio. Esto debido a que por primera vez vendría un grupo de "remdras" africanas, que gustaban del sabor de la
carne humana. De manera que quiso complacerlas para asegurar que cada año vinieran al aquelarre y contribuyeran con sus conocimientos al fortalecimiento del "Abandaris". África era un continente rico en tradición de adoradores de los cuatro elementos, pero también era un territorio difícil, para las "remdras" porque existían otras ramas de la magia oscura que en cierta forma entraban en conflicto con las creencias básicas de las "remdras" de Europa, América y Asia. En África la magia oscura parecía ser aun mas  oscura, no por el color de la piel de sus habitantes, sino por el espeso misterio con el que las "remdras" africanas, desarrollaban sus ritos, pociones y conjuros. Eran mujeres muy desconfiadas y vengativas, acostumbradas a matar por cientos, cuando se encontraban en peligro y quienes se habían hecho muy aficionadas al consumo de carne humana, que era la que mas abundaba en aquellas tierras.

Las "remdras" africanas no desperdiciaban su energía en esconderse, eran muy conocidas como hechiceras, curanderas o guías espirituales y muy solicitadas por los supersticiosos africanos, pero siempre eran muy respetadas. Su líder y la que había sido contactada por Burbara para invitarla al Aquelarre de Andaliz La Verde, era una "remdra" negra de mas de quinientos años llamada Armemba, que muy rara vez cambiaba de cuerpo, por lo que su aspecto avejentado y descuidado, le confería un aire de matriarca. Lideraba esa vez un grupo de veinticinco "remdras" que provenían de todos los rincones del continente negro.

Todas ellas habían querido participar de una reunión tan grande como esta, pero hasta ese día tuvieron su primera oportunidad. Esperaban salir fortalecidas con mucho "Abandaris", pero en particular querían probar el sabor de la carne humana, de otros continentes. Burbara les había prometido carne de todo tipo, jóvenes, hombres, mujeres, delgados, obesos. Nada era imposible para complacer a las nuevas hermanas, venidas desde tan lejos. Armemba era una "remdra" de gustos muy particulares, prefería la carne de hombres jóvenes y sanos, porque eso la rejuvenecía. Era de carácter impulsivo y muy autoritaria, por lo que era líder natural de sus compañeras de viaje, pero la maldad de que era capaz, no tenia comparación, cuando enfocaba sus energías en destruir era incontenible.

Agnar fue elegido nuevamente para formar parte de la logística de la reunión anual, esto le daba libertad de movimientos en el pueblo y en las afueras. Siempre podía decir a las guardianas que estaba buscando ingredientes para una pócima, por encargo de alguna "remdra". El joven aprovechó esto para buscar el mejor camino para escapar del pueblo, sin ser visto por las guardianas o sus búhos. Sabia que su máxima oportunidad vendría en el momento en que terminara el desfile, ya que mientras organizaban a los "rocris" para ser llevados a la "montaña roja", habría cierto nivel de confusión, que le permitiría escabullirse sin ser notado. Además este año habían traído mas victimas para el desfile, pero las mantenían adormecidas en las bodegas de granos, que quedaban en las afueras del pueblo.

El día del desfile, Agnar se despertó de madrugada y se puso a ordenar algunas de sus pertenencias, faltaba el difícil momento de hablar por ultima vez con su familia, sin que ellos supieran de sus arriesgados planes. Su madre lo llamó a desayunar a las seis de la mañana y Agnar bajó lentamente por las escaleras del segundo nivel, donde quedaba su habitación. Comió maquinalmente y estuvo observando a cada uno de sus hermanos y hermanas, a su madre. Dudó en seguir con el plan, de cualquier forma, ellos no serian dañados por las "remdras" debido al antiguo convenio. El podía llegar a acostumbrarse a estos actos de barbarie, igual que el resto del pueblo y así su familia viviría. Pero en su conciencia una fuerza mas grande de lo que el mismo conocía, lo impulsaba a luchar contra la injusticia.

también aquellas victimas, eran hermanos, hijos, padres, madres de alguien, eran arrebatados de sus hogares y humillados en un asqueroso desfile, para luego ser sacrificados. No podía vivir sabiendo que era parte de todo esto. Una profunda tristeza, se había apoderado de su corazón, al saber que esta seria la  ultima vez que comerían todos juntos. Agnar con su mirada parecía pedirle perdón a cada uno. Agnes, la niña mas pequeña, se sintió incomoda cuando Agnar la miró fijamente. Ella bajó la mirada y siguió comiendo, pero se preguntaba que le estaba pasando a su hermano mayor ese día.

La opresión en el pecho de Agnar no le dejó terminar de comer, se levantó abruptamente, se despidió de todos y le dio un largo y sentido beso en la frente a  su madre, la mujer que mas tiempo había compartido con él y a quien entregaría hoy a la malicia de las "remdras" con el fin de luchar contra estos engendros del infierno, que tenían oprimido a su pueblo.

El desfile empezó, igual que el año anterior a las seis de la tarde, para que los andaverdinos que les ayudaban, pudieran ver y luego contárselo a los otros. De esa forma reforzaban la fidelidad que debían tener con las "remdras". Las dos filas de mujeres, por donde pasarían los "rocris" ya estaban formadas y listas con su arsenal de pócimas, para lanzárselas a los penitentes. Entre los "rocris" había un par de hermanos gemelos idénticos, que parecían luchadores de sumo, altos, obesos y fuertes. A una de las guardianas se le ocurrió la idea de hacer que llevaran cargado en una tabla, a un pequeño "rocri", que parecía mas un duende, por lo escuálido y bajo de estatura que era. Para causar mas risas, le confeccionaron unas orejas de burro y se las pusieron al pequeño "rocri", quien fue llevado, sentado en la tabla por los gemelos, al frente del desfile. Todos los "rocries" eran desnudados antes de empezar, para que las pociones surtieran un mayor efecto en su piel.

El desfile inició cuando una guardiana hizo sonar un largo cuerno de cabra, que emitía un sonido parecido al graznar de un cuervo. Se escuchó un murmullo general y risas contenidas, esperando a que pasaran las primeras victimas, para ensañarse con ellos. Generalmente los últimos que marchaban en el desfile, sufrían menos, porque las provisiones de pócimas se terminaban antes, pero las "remdras" tenían otras formas de divertirse. Algunas les ofrecían alimentos a los "rocris" quienes usualmente habían estado sin comer por uno o dos días. Estos hambrientos trataban de devorar lo que les ofrecían, muchas veces una deliciosa manzana, al ser mordida se convertia en una asquerosa rata en avanzado estado de descomposición. Otras veces un pedazo de pan, era en realidad una piedra que por medio de hechizos adquiría la forma de pan recién horneado. Las "remdras" lanzaban supuestos panes a las victimas, quienes se avalanzaban y se peleaban por obtenerlas, para después quebrarse los dientes al morderlo, con esa gran ansiedad y enorme apetito. Entonces las "remdras" rompían en carcajadas y se abrazaban para trata de recuperar la respiración.

Las "remdras" africanas, se integraron rápido a la acción y también disfrutaron de torturar a las victimas. Aprovecharon a elegir a cuales se comerían, marcándolos con una pintura roja que brillaba en la oscuridad. Fue durante el desfile que Armemba, vio al joven Agnar, no como parte del desfile, sino como uno de los ayudantes de las guardianas y la boca se le hizo agua. La gran "remdra" africana caminaba con dificultad, pero buscó acercarse a donde estaba Agnar, para apreciarlo mejor y marcarlo para ella. El joven la vio venir, pero no sospechaba de sus intenciones, se mantuvo cerca de una guardiana, para que no lo confundieran con las victimas que desfilaban. Pero Armemba, llegó hasta él y le derramo pintura roja en la espalda. después dijo algo en un lenguaje africano, pero la guardiana, le dijo que los andaverdinos no eran parte del desfile. La gran "remdra" montó en cólera y exigió que le entregaran también a ese joven. Llegaron varias guardianas y se le avisó inmediatamente a Burbara, sobre la situación.

Burbara llegó y trató de imponer orden. Ella no estaba dispuesta a iniciar una guerra a causa de un simple andaverdiano, así que le prometió a Armemba que al

finalizar el desfile, tendría al joven que había solicitado, solo de esta forma la matriarca africana regresó a su lugar a seguir divirtiéndose. Burbara ordenó que amarraran a Agnar, hasta el final del desfile y lo encerraran en una bodega. Este protestó y le recordó a Burbara del pacto que tenían de no hacer daño a los andaverdinos. Burbara se rió ruidosamente y le dijo que ella se encargaría de que no se enteraran los demás andavedinos de su desaparición. La haría parecer como si Agnar se hubiera escapado.

castigaría a su familia para darle mas credibilidad a la historia. Burbara, le pidió a las guardianas que vigilaran la casa de Agnar para que nadie de su familia pudiera escapar.

La única forma de matar a una "remdra" es por asfixia. Debido a que ellas pueden controlar los demás elementos, es solo cuando les falta el aire cuando se debilitan y mueren. Por ello suelen cuidar mucho sus cuellos, bocas y narices, ya que saben que "su vida esta en la respiración".

El desfile transcurrió con cierta normalidad y tardó mas que otros años, por el gran numero de victimas que habían agregado, para complacer a las "remdras" africanas. La logística tuvo varios fallos, pero ninguno de importancia. Las guardianas se dieron a basto para dirigir hacia la "montaña roja" a todas las victimas. Dos murieron en el camino, debido a las múltiples torturas y vejámenes sufridos. Fueron llevados a la misma bodega donde estaba amarrado Agnar. Sus cuerpos quedaron tendidos boca abajo, en espera de que fueran enterrados junto a los restos y partes corporales que quedarían después del sacrificio mayor.

Armemba no quiso esperar al sacrificio mayor para devorar a Agnar. Preguntó donde lo tenían y se dirigió a la bodega, cuchillo en mano para desollar al joven y comerse las mejores partes. En el momento en que se dirigía hacia la bodega, un grupo de "rocris" se alzaron en contra de las guardianas y lograron inmovilizar a una, quitándole el bastón eléctrico, que usaban para reducirlos al orden. Ellos se lo aplicaron a la guardiana y a otras que se acercaron. Esto envalentonó a otros que empezaron a luchar por escapar, creando una gran confusión que obligó a que otras guardianas dejaran sus puestos de vigilancia, para ayudar con el motín.

Armemba entró en la bodega y vio dos cuerpos tirados, creyendo en un principio que habían matado a su victima, lo que imposibilitaba que ella pudiera comerlo, ya que una "remdra" jamás come carne de una victima, que ella misma no hubiera matado. Pero al entrar mas, pudo ver a Agnar y lo reconoció, esto la tranquilizó, pues estaba dispuesta a la guerra si no le daban la victima que había pedido. Para mas comodidad quiso quitar antes a los dos muertos, así que se agachó un poco para jalar por los brazos a uno de aquellos desdichados, teniendo aun el cuchillo en la mano. En ese momento Agnar tuvo el enorme trasero de la "remdra" africana al alcance de sus pies, por lo que sin pensarlo, la empujó mientras estaba agachada, lo que hizo que perdiera el equilibrio y cayera hacia adelante, con tan mala fortuna, que al caer, el cuchillo que tenia en la mano, se le clavó en el cuello, lo cual le dificultó la respiración. Agnar luchó con todas sus fuerzas para desatarse y logró sacar un brazo de las ataduras, con el que atrajo a la malvada matriarca y le enroscó el brazo en el cuello, para terminar de asfixiarla, sin saber que era la única forma de matar a una "remdra". La mujer pataleó y trató de zafarse del candado, pero poco a poco fue perdiendo el conocimiento y finalmente murió. Agnar arrancó el cuchillo del cuello y con él cortó las ataduras y se dispuso a escapar, aprovechando la confusión provocada por los "rocris" sublevados.

A la mañana siguiente fue descubierto el cadáver de Armemba, se relacionó de inmediato a Agnar como el causante, por lo que sin demora su familia fue sacrificada y Burbara emitió una terrible advertencia a los andaverdinos, de no ayudar al fugitivo, bajo pena de muerte. Las "remdras" africanas estaban indignadas y juraron venganza, se fueron ese mismo día, con la convicción de no regresar nunca mas. Burbara estaba furiosa, formó un grupo de guardianas y las envió a cazar a Agnar, hasta en el ultimo rincón del mundo.

Mientras tanto Agnar había logrado llegar a Romeralia, donde buscó a un comerciante conocido, a quien le contó toda su historia. Este comerciante de nombre Magnus, le ofreció ayuda de corazón y le prometió ayudarle a acabar con la tiranía que azotaba a Andaliz La Verde.

Escrito por Javier España
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Noche de Aquelarre parte 1




 Con algunas semanas de anticipación, cientos de extrañas mujeres habían viajado al pueblo de Andaliz la Verde, para la reunión anual, convocada por la Remdra Principal, Burbara, quien desde hacia ciento diez años venia reuniendo a brujas de todo el mundo, para una única y especial noche. Pero además una noche necesaria, para mantener la unión entre ellas y renovar energías. Era muy gratificante saber que no estaban solas, en esta forma de vida y en ésta conexión con el universo, llamado brujería por el mundo, pero al que íntimamente se referían, ellas mismas, como ser poseedoras del "Abrendaris", algo difícil de traducir, pero que ellas entienden perfectamente, como una energía que ellas pueden controlar y les permite alargar sus vidas, conectarse con los elementos naturales e influir en la vida de los seres mortales, llamados "rocris", por ellas.
 

Los "rocris" son seres limitados desde su nacimiento y para que una "rocri" se pueda convertir en poseedora del "Abrendaris", se requiere de un largo y secreto proceso. Por lo que son pocas las "remdras" que dedican parte de su vida a hacerlo. Ellas son consideradas importantes dentro de la comunidad ya que garantizan que la población se mantenga, aunque la muerte llegue finalmente a alguna de sus hermanas, ya sea por accidente, por falta de "Abrendaris" o por deseo propio, ya que no es raro que algunas "remdras" se cansen de vivir y deseen un descanso total. La mayoría opta por cambiar de cuerpo, eligiendo a una joven "rocri" y utilizando su cuerpo por algunos años o hasta que encuentran uno que les guste más. Pero cuando una nueva "remdra" es criada, se respeta su cuerpo y se le prepara desde que nace o antes de ser posible. Esto garantiza que la niña, no conocerá otra forma de vida, que no sea la de una "remdra".
 


Pero no es hasta los quince años, que se les permite a las nuevas "remdras" acudir a un aquelarre. Por experiencia, Burbara sabe que niñas mas pequeñas no están listas, para presenciar sacrificios de animales y de "rocris", por lo que esa regla, que ella estableció hace mas de sesenta años es inflexible.
 


Los sacrificios estimulan como ninguna otra cosa la expansión del "Abrendaris", ya que la energía de cada animal muerto fortalece la energía de las participantes. Sin embargo, sacrificar a un "rocri" tiene una connotación mayor. La energía de cada uno es distinta, por lo que debe ser elegido muy bien. Hay varios tipos de energía que despiertan el deseo de las "remdras". Por ejemplo, un niño o niña de menos de tres años, les ayuda a rejuvenecer sus cuerpos mortales. Por otro lado un adulto, puede aportar energía en base a su experiencia y trayectoria de vida, así que no es raro que las "remdras" traigan al aquelarre a algún profesor universitario, científico o industrial para "extraerle" energía que sea de utilidad, para alguna de las actividades de su vida diaria. La mayoría de las "remdras" tienen una vida paralela, en la cual suelen destacar, debido a la energía de la cual se alimentan.
 

El día del aquelarre, se suele asignar a varias "remdras" como proveedoras de "rocris" para ser sacrificados, sin importar demasiado la energía que se les pueda despojar, ya que esa noche, toda aquella energía se acumula y se multiplica por efecto de la alineación de los cuatro elementos básicos, tierra, aire, agua y fuego. La "remdra" que se pierde esa noche, suele pasar un año, con poco "Abrendaris" y corre mas peligro de ser identificada y perseguida por los "rocris", quienes están organizados, para perseguirlas desde hace cientos de años.
 

Todos los habitantes de Anadaliz la Verde, conocen lo que sucede, pero bajo juramento, se abstienen por una noche de salir de sus casas o de revelar a alguien fuera del pueblo, algo de lo que sucede allí. El castigo es terrible para quien viola ese juramento. Las "remdras" no se conformarían con su muerte o la de toda su familia, lo perseguirian por todo el mundo, hasta atraparlo y le harían pagar con largos tormentos, que serian aplicados al traidor, por muchos años, alargados por una combinación de magia oscura y conocimiento básico de la vida, que solo una "remdra" sabe utilizar. Lo poco que se ha podido filtrar de estos ritos, ha costado la vida e interminables sufrimientos de algunos "rocris", que han intentado contribuir, para darle fin a tan macabras costumbres.
 

Hay que aclarar también, que la economía de Andaliz la Verde, depende en su mayoría de esa noche, ya que desde semanas antes, muchas "remdras" llegan a buscar hospedaje y alimentación, mujeres de diferentes nacionalidades, quienes además compran las baratijas que los andaverdinos les ofrecen y que ellos mismos fabrican. Algunos andaverdinos han aprendido idiomas y les sirven como guías, para que visiten los hermosos parajes que circundan el pueblo. Hay un hermoso lago, "El dorado", donde las mujeres utilizan, para bañarse desnudas a cualquier hora, pero prefieren hacerlo durante las noches de luna llena. El lago es alimentado por el rio "Abundancia", principal fuente de agua del pueblo y en el cual se pueden pescar truchas la mayor parte del año. Varias de las mujeres disfrutan de atrapar truchas y comerlas crudas, ya que aseguran que son buenas para mantenerse jóvenes. Otras prefieren adentrarse en el bosque de robles, que circunda el pueblo. Sus guías las conducen hasta la entrada del bosque y dejan que ellas caminen y busquen lo que quieran. Se cuenta que allí hay muchas especies de arboles, a parte de los robles de los que toma nombre aquel paraje. Allí las "remdras" buscan ingredientes secretos para sus pócimas.
 
Muchas veces, solo quieren estar más cerca de la naturaleza o atrapar alguno de los búhos que habitan el bosque, los cuales les parecen magnificas mascotas, por su capacidad de ver en la noche y contar lo que han visto, lo cual relatan en un lenguaje de búhos, que solo las "remdras" conocen.

 La mayoría de "remdras" son opulentas y adineradas, por lo que en esos días, previo al aquelarre, suelen ser generosas con los andaverdinos, que acumulan en ese corto periodo, un pequeño capital que les permite vivir decentemente el resto del año.

El día del aquelarre, la mayoría de andaverdinos se encierra en sus casas desde medio día, temerosos de provocar el enojo o el apetito de las "remdras" que dejan de ser unas damas elegantes y dulces, para convertirse en criaturas ávidas de sangre y diversión. Estimuladas por las grandes cantidades de "bromgrich" el licor de raíz de roble, que circula libremente, ese único día, ya que no se permite que sea preparado o consumido en otro lugar o en otro día. Las sedientas "remdras" sacan a relucir sus mas bajos instintos, sin ningún otro limite que el no dañar a otra "remdra".
 
Un pequeño grupo de andaverdinos, queda para atender los últimos detalles de logística, hábilmente dirigidos por Brubara, pero son despachados antes de las ocho de la noche, cuando empieza oficialmente el aquelarre. El convenio que tienen las "remdras", con los andaverdinos, proviene de cien años atrás, incluye el hecho de que ninguno de ellos sea utilizado como víctima de sacrificio, a menos que inclumplan alguna de las prohibiciones.
 

Las víctimas de sacrificio, suelen ser mantenidos bajo efecto de alguna poción, dormidos en un enorme edificio, esperando el momento, para ser despertados y participar en el desfile inaugural, que inicia desde la primera calle del pueblo y culmina en un enorme altar de sacrificios, construido cada año, al pie del "Monte Rojo" que limita al pueblo, por el lado sur.
 

Todas las "remdras" se ponen en fila, a lo largo del trayecto que conduce al altar, con enormes cestos donde guardan una especie de globos, hechos con tripa de cerdo, rellenos de diferentes pociones, los cuales son lanzados a las víctimas que son obligadas a desfilar, para diversión de las participantes. Cada "remdra" decide que poción utilizar y siempre tratan de competir entre ellas, para ver quien ridiculiza mas a los "rocris".
 

Algunas "remdras" lanzan globos que al explotar producen dolorosas pústulas en la piel de los "rocris", que son alcanzados por la poción que contiene. Cuando los "rocris" lanzan gritos de dolor o se arrastran por el suelo tratando de quitarse el maldito liquido, las "remdras" estallan en sonoras risotadas y se palmean la espalda, para animarse a seguirlo haciendo. Otras elaboran una pócima que hace llegar la piel casi a un punto de congelación. Si la pócima cae en un brazo o una pierna, el "rocri" queda inutilizado en esa extremidad, lo que dificultaba su avance. Cuando una de las guardianas del desfile mira que un "rocri" no avanza, le aplica un "toque" eléctrico muy doloroso, con una larga pértiga, lo que hace que el "rocri" dé un terrible grito de dolor y un salto. Esto divierte aun más a las atacantes. Es inútil que un "rocri" proteste o pida piedad, esto solo enardece a las "remdras" que se ensañan con ellos, aplicándoles pociones aun mas dañinas, pero nunca mortales, ya que esta prohibido matar a un "rocri", antes de la alineación de los elementos básicos.

Agnar, era un andaverdino, que tuvo la oportunidad de viajar a Romeralia, la ciudad mas cercana, una vez que escasearon los alimentos en Andaliz la Verde, se maravilló de la industria y el comercio de la ciudad vecina, a la que muy rara vez acudían los andaverdinos, que eran vistos como "raros", por los romeralianos, quienes sin embargo, gustaban de hacer negocios con ellos, debido a las interesantes cantidades de oro y piedras preciosas, que traían los andaverdinos, que nunca explicaban de donde las habían obtenido. No se sabia de ningún romeliano que hubiera visitado Andaliz la Verde y mucho menos que hubiera habido algún enlace matrimonial entre habitantes de los dos poblados. La relación entre ellos era puramente comercial. Sin embargo, Agnar era diferente en muchos sentidos, al resto de los andaverdinos, tenia un espíritu libre y un alma generosa, acompañado de una dosis de valentía, que ya era de por si, un elemento difícil de encontrar en aquel pueblo.

Por tener ya veinte años y ser de complexión robusta, fue elegido aquel año, para ser parte del grupo que ayudaría a las "remdras" a terminar de organizar el Aquelarre. Lo hacia de mala gana, odiando a las excéntricas mujeres que actuaban como propietarias del pueblo y de su gente, sin importar lo aterrorizados e incomodos que pudieran ellos sentirse, sabiendo las practicas paganas que se realizaban en esos días. Pero desde pequeño, había sido instruido, para obedecer y no enojar a las "remdras".
 
Precisamente ese año Burbara decidió hacer un cambio en la organización del Aquelarre, cambiando el horario de inicio del desfile, que usualmente era a las ocho de la noche. Ese año anunció que iniciaría a las seis de la tarde, cuando aun estuviera llevándose a cabo el atardecer. No les explicó la razón del cambio a sus compañeras, pero quería hacerlo por razones de seguridad. Había notado cierta resistencia en los andaverdinos, para obedecer ordenes, por lo que pensó en dejar que algunos de ellos presenciaran el desfile bufo, que ella estaba organizando, enviándoles de esta manera un mensaje a todos los demás, de que les convenía obedecer sin protestar, para no formar parte de la lista de sacrificios. Fue por esa razón que Agnar, pudo ver con horror como seres humanos eran vilipendiados en las calles, por las que él solía caminar desde niño. Esa noche, tomó la decisión de huir del pueblo en la primera oportunidad que tuviera y contar al mundo esta historia. No era fácil, ya que las salidas del pueblo estaban custodiadas todo el año por las mismas guardianas que dirigían el desfile. Tampoco escapar de noche era tan fácil, ya que los búhos entrenados de las guardianas, vigilaban constantemente todos los alrededores y contaban lo que veían a sus amas.
 
Pero Agnar sabia que no podía soportar vivir más, en aquel lugar y esperar otro año, para que volviera a pasar esta macabra y sangrienta fiesta. No podia llevarse a su familia y sabia que serían cruelmente sacrificados por las "remdras", para vengarse de él, pero era un alto precio a pagar, con el fin de liberar al pueblo de la tirania, de esos seres infernales. Su madre y sus dos hermanos menores no se atreverian a contrariar a las "remdras" y esa seria su perdición si el les revelaba sus planes. Los pobres les temian demasiado. Era mejor "hacerlos dormir", antes de irse. Su padre habia muerto unos años atras, dejando un ejemplo a sus hijos de obediencia y sumision a las "remdras", que siempre esperó, ellos pudieran seguir, para lograr sobrevivir en el mundo, en que les había tocado nacer.  

 Escrito por: Javier España
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Otra escena de voyerismo



"Gerard era el único que sabia que yo estaba escondido en un rincón de la habitación a donde había llevado a Laura para disfrutar de su hermoso cuerpo. Gerard había sido mi amigo desde hacia diez años y tenia un don para conquistar mujeres jóvenes y atractivas. Además era un declarado exhibicionista y disfrutaba de saber que sus amigos éramos testigos de sus aventuras sexuales. Laura
era salvajemente hermosa, morena, pelo largo, pechos y trasero grande, bien formado. Pero su rostro era realmente bello, una larga y bien perfilada nariz, sonrisa tímida pero sugerente. Gerard la invitó a sentarse en la orilla de la cama para tomar una copa de vino. Hablaban entre murmullos y risitas. 


Pero el momento en que mi cerebro casi estallo fue cuando se hizo un silencio y empezaron a besarse suavemente. No se escuchaba nada, solo podía ver el movimiento de sus cabezas. Tardaron cerca de dos minutos en aquel suave beso. Luego algunas risas y un par de tragos a la copa de vino. Después fue otra escena de voyerismo que pude disfrutar gracias a la generosidad de mi amigo Gerard.


Descubrí que yo era vouyerista siendo muy joven, una vez que mi primo Daniel, trajo a su novia a la casa un día en que todos habíamos salido de viaje. Era un fin de semana de verano
y se suponía que yo debería estar en la playa con el resto de la familia, pero tuve que cambiar mis planes, porque me dejaron muchas tareas en el colegio. Así que estuve encerrado toda
la mañana del sábado en mi habitación, estudiando, pero a medio día tuve hambre y bajé a la cocina a buscar algo practico para comer. En ese momento escuché que alguien entraba y tuve miedo
de que fuera algún ladrón, así que me acerqué lenta y silenciosamente a la sala. Era Daniel que sabiendo que todos andaban fuera quiso traer a su novia a la casa, para ahorrarse lo
de una habitación de hotel. Ni siquiera llegó a alguna de las habitaciones, fue directamente al sofá mas grande y empezó a quitarle la ropa a Ana María, quien también luchaba por desvestir
a mi primo.


Yo me quedé en estado de shock, desde el punto donde estaba podía ver toda la acción que estaba sucediendo en la sala, un temblor empezó a apoderarse de mi cuerpo y no podía contenerlo, me sentía fascinado con la escena, la pasión con la que se acariciaban y besaban.

Fueron aproximadamente veinte minutos antes de que se calmaran las cosas y quedaran exhaustos recostados en el sofá. Aproveché el momento para escabullirme a mi habitación y no salí hasta dos horas después.

Cuando volví a bajar a la sala, Daniel y Ana María ya se habían ido, dejaron todo en su lugar para que nadie supiera de su tarde de pasión. Desde ese día, tuve ataques de ansiedad cuando
miraba parejas besarse y acariciarse. Ya tenia curiosidad acerca del sexo, pero no había tenido oportunidad de practicarlo.  Un par de años después de esta escena, finalmente pude perder la virginidad con una compañera del colegio. Sin embargo no fue tan fascinante como me lo había imaginado. La chica nunca dejó de hacer ruido con la goma de mascar y parecía estar ausente por momentos. No se parecía en nada a la pasión que vi en mi primo y su novia.


Un tiempo después tuve otra oportunidad de ver a otra pareja teniendo relaciones sexuales, durante una fiesta de fin de año. Fue en la casa de Arturo, el mas adinerado de nuestra clase, que
ofreció su enorme casa, llena de habitaciones, para la fiesta. Muchos aprovecharon para satisfacer sus deseos con las chicas que invitaron, aprovechando alguna de las múltiples habitaciones y ambientes de la casa. Una de esas parejas Ricardo el bruto de la clase con Romina, una morena algo rellenita que ya había sido novia de otros compañeros de clase. Ricardo era alto y robusto, lo que seguramente atrajo a Romina, quien no buscaba un premio Nobel para acostarse con él ese día. Los vi besándose en el patio y luego Ricardo se acercó a mi para preguntarme por una habitación donde pudiera estar con Romina. Sentí otra vez el temblor en mi cuerpo, pensando en la posibilidad de ser testigo de una nueva aventura sexual. Le dije que le iba a conseguir una habitación. Recorrí la casa y encontré una, donde nadie había entrado aun. En el fondo había un gran armario lleno de implementos deportivos, imaginé que era la habitación de Arturo. Saqué apresuradamente algunas cosas y las puse en un rincón.


Vi que la cama quedaba bastante visible desde el armario y aunque apagaran las luces, entraba bastante claridad por la ventana, por las luces de la fiesta.  Fui a avisarle a Ricardo, le dije que esperara cinco minutos, porque estaba usando la habitación pero que la iban a desocupar pronto. Aproveche para llegar a la habitación antes que ellos y esconderme en el armario. Abrí las persianas de  la puerta lo mas posible, de forma que pudiera tener una mejor visión de lo que estaba a punto de suceder.

Un poco después llegaron Ricardo y Romina, parecían haber bebido bastante alcohol, pero estaban lo suficientemente conscientes para saber a que habían llegado a aquella habitación. El temblor en mi cuerpo se hizo mas fuerte, pero hice todo lo posible para no hacer ruido. Afortunadamente el volumen de la música de la fiesta era tan alto, que no sospecharon que yo estuviera escondido allí. Romina fue quien tuvo la iniciativa, desnudo rápidamente a Ricardo y le realizo un trabajo admirable, de sexo oral.

Ricardo resulto ser un tipo físicamente superdotado lo que complació mucho a Romina. Después de un rato ella se puso de pie y se desnudó frente a Ricardo y de espaldas a mi, al ritmo de la música. Realmente era hermosa a pesar de ser algo gordita, seguramente la ropa que vestía la hacían ver menos atractiva.

Cuando estuvo desnuda se subió sobre el imbécil de Ricardo y empezó a moverse sobre su miembro como si fuera una danza africana de la fertilidad. En poco tiempo Ricardo llegó al orgasmo y como no se quejó, Romina siguió la sensual danza por un largo rato, hasta que su respiración se hizo mas fuerte y logro también llegar al orgasmo. Después estuvieron recostados largo rato, apenas intercambiando un par de palabras de vez en cuando. Ricardo estaba preocupado de que alguien entrara a la habitación, era algo tímido. Romina quería disfrutar un rato mas. Yo estaba extasiado viendo como Romina se restregaba sobre el cuerpo de Ricardo, tratando de incitarlo de nuevo para la acción. No tuvo que esperar mucho a la erección del muchacho. Esta vez Ricardo se colocó
sobre ella y la penetró casi con violencia. Romina gemía y apretaba sus piernas sobre la cintura de su pareja, para que llegara hasta el fondo. Yo me acariciaba mientras veía esa batalla sexual, tan primitiva y excitante.


Cerca de una hora después, finalmente se cansaron, se vistieron y dejaron la habitación. Yo también había tenido un orgasmo viendo todo aquello, así que cuando se fueron, tuve que cambiarme de ropa, tomé un pantalón de Arturo, esperando que no se diera cuenta. Cuando llegué a mi casa, pasé toda la noche, recreando cada detalle, cada sonido y cada olor de el encuentro entre el bruto de Ricardo y la sensual Romina.

He llegado a pagar por ver a parejas o grupos teniendo relaciones sexuales, para mi gusto es mejor que ver vídeos pornográficos, me parece que viendo videos, se pierden detalles, sonidos, olores y he visto que no hay nada como la acción en vivo. Sin embargo algo que no me gusta es cuando la pareja sabe que están viéndolos y sobreactúan. La mujer trata de gemir mas fuerte y el hombre trata de mostrarse mas macho. Pero es actuación. Cuando las parejas no saben que están siendo observadas, pierden sus inhibiciones y se muestran realmente como son y como disfrutan del coito.

Algunos consideran el voyerismo, una enfermedad. Yo considero que es una adicción inofensiva. Me hace mas feliz ver sexo en vivo, que tomar cerveza o drogarme. también me gusta practicar el sexo, pero creo que no soy tan bien dotado físicamente y tal vez deba admitir que soy algo predecible y aburrido. Pero cuando escucho a una mujer gemir y acercarse al orgasmo, realmente fantaseo con que soy yo quien le provoca esas reacciones y la hace disfrutar tanto. Cuando pasa mucho tiempo y no tengo oportunidad de ver parejas teniendo sexo, me siento ansioso e incompleto. No es fácil convencerlos, por eso aprecio tanto el apoyo de amigos como Gerard, con el que hemos establecido una relación de ganar-ganar. El disfruta de exhibirse y yo de verlo cabalgar hermosas mujeres. Una vez incluso me pidió que lo filmara, con el consentimiento de la chica y fue aun mas maravilloso, ya que pude acercarme y percibir todo el ambiente de mejor forma. Sin embargo no me apetecía participar en un trío, no me sentía a la altura de la ocasión, solo quería estar cerca de tanta sensualidad y deseo. "

Transcripción del audio de una terapia psicológica, con el objeto de tratar un problema de Voyerismo, en la clínica de la Psicóloga Andrea Taracena.



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La Clave de la Prosperidad


La semana pasada una tormenta tropical provocó lluvias torrenciales, que causaron daños en mi casa. Se derrumbó una antigua pared y provocó que toda la planta baja de la casa se inundara, con agua lodosa. Dañó muebles, juguetes de los niños y cuanta cosa estuviera en su camino. Por un rato sentí que corríamos peligro, en especial porque esto sucedió a la una de la mañana.
 
Logramos contener la inundación y esperar a que amaneciera. Al día siguiente un albañil me ayudó a reforzar la parte de la pared que quedaba, pero como la lluvia seguía tuvimos que dejar el trabajo a medias. Existía la posibilidad de otra lluvia fuerte que terminara de dañar el muro, por el peso del agua acumulada en la tierra.  Afortunadamente el refuerzo aguantó esa noche y al siguiente día, llegó un amigo a darme una mano, cuando se enteró del problema. Terminamos el reforzamiento y cuando estábamos a punto de rellenar el espacio que quedaba, llegaron mas amigos y pudimos terminar pronto.
 
Mi madre decía, la clave de la prosperidad es saber elegir a los amigos. Esto me ha ayudado tanto, que es difícil recordar cuantas veces, so pena de parecer aburrido o poco sociable, me he salvado de problemas serios, al seguir el consejo de mi madre.  Los pocos amigos que tengo, son realmente entrañables y edificantes para mi vida y yo trato de serlo para ellos.
 
Gracias por su amistad y por el apoyo, ya que han sido parte de mi formación, testigos de mi crecimiento y fortaleza en la adversidad.

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El ex informatico


 
  ¿Es posible dejar de ser algo, que has sido durante casi treinta años?. Posiblemente los miembros de la mafia y los narcotraficantes dirían que no. Pero ¿existe algo como un ex informático? ¿Qué otra cosa podría ser yo después de esto? ¿Se puede desaprender una serie de conocimientos, experiencias, habilidades?  ¿Se puede dejar de hablar como informático si uno realmente se lo propone? o ¿Seriamos puestos al descubierto por cualquier otro informático con el que conversáramos?.
 
Deberíamos partir de la respuesta a otra pregunta clave ¿Porqué alguien querría dejar de ser informático?. Para esto voy a  analizar la pregunta planteando un esquema "Positivo-Negativo-interesante" o PNI, donde se podrá visibilizar mejor el caso. 
 
 
Para mi, ser informático inició en los años 80, durante las vacaciones de verano, me inscribí en un curso de electrónica, con la idea de ayudar a mi padre, quien tenia su propio negocio de reparación de aparatos domésticos, televisiones, radios y los video reproductores en formatos BETAMAX y VHF, que recientemente habían salido al mercado y estaban revolucionando nuestra forma de ver películas. Hasta entonces las únicas formas de ver una película era ir al cine o esperar que la transmitieran por televisión. La televisión por cable, aun era desconocida y solo algunos afortunados podían tener antenas parabólicas, para sintonizar canales que transmitían vía satélite desde cualquier parte del mundo. Creí que tomando un curso, podría ser de alguna utilidad económica, para la familia y tal vez en el futuro montar mi propio taller de reparaciones electrónicas. 

Desafortunadamente resulté ser un total inepto para la electrónica. A pesar del esfuerzo especial de mi maestro, en el curso de verano, jamás entendí la maldita analogía del agua fluyendo por una tubería, ni logré hacer una soldadura limpia en dos meses. El único beneficio que realmente pude aprovechar, fue el de tener acceso a la nueva biblioteca de tecnología de la escuela, donde encontré una enciclopedia dedicada al nuevo y fascinante mundo de la informática.  La enciclopedia constaba de cuatro tomos empastados con una tapa dura de color rojo. Tenia muchas fotografías que prometían un futuro, en el cual las computadoras permitirían viajar por el espacio y resolver los principales problemas de la humanidad. Descubrí que eso era lo mío y me propuse estudiar computación al año siguiente.
 
Mi padre estuvo de acuerdo con inscribirme, en una de las pocas escuelas de computación en nuestra ciudad, las cuotas eran tres veces mas altas que una escuela regular, pero a él le entusiasmó que yo siguiera sus pasos. Mi madre tuvo algo de recelo, porque no creía que en el futuro yo pudiera conseguir un empleo, en esa carrera que era nueva y algo extraña. No fue el único gasto en que hice que mis padres incurrieran, a los pocos meses quise tener mi propia computadora personal, que para esa época empezaban a comercializarse. Pude comprarme una computadora decente, para la época, cuando mi madre obtuvo un préstamo en el banco. La computadora era una   PC AT de monitor monocromático ámbar con disco duro de 20 megabytes y doble disquetera. En poco tiempo aprendí a instalar programas en el sistema operativo MS-DOS, desde la línea de comandos. En ocasiones teníamos que insertar varios disquetes para lograr instalar un solo programa, tal  como "Lotus 1,2,3" o "Dbase".

También me volví aficionado a los juegos por computadora, en especial los de naves espaciales, guerra, deportes y artes marciales. Cuando adquirí la habilidad de programar desarrollé algunos juegos propios, como el de basquetbol, que consistía en un único jugador que trataba de encestar tiros libres. Las gráficas eran bastante primitivas y el juego simple, pero para mi era una maravilla, en esa época.
 
El primer trabajo en serio que tuve, fue como auxiliar en una empresa de capacitación de computación para empresas. Se impartían cursos de MS-DOS, LOTUS 1,2,3  WORDPERFECT y DBASE.  Que eran los primeros "paquetes" que se popularizaron en el mundo empresarial de finales de los años 80.
 
Con el tiempo llegué a ser un instructor titular y destaqué por mi capacidad de empatizar con el cliente, ya que en esa época existía un terror a arruinar una computadora. Eran carísimas y la mayoría de personas pensaban que si presionaban alguna tecla, equivocadamente, podrían borrar toda la información o "quemar" el aparato.  Muchos altos ejecutivos parecían cachorritos asustados, tratando de entender como darle comandos a ese misterioso dispositivo, que tal vez los llegaría a reemplazar en su trabajo.  Varias veces los alumnos frustrados preferían culpar al instructor de no enseñarles bien o de no saber lo suficiente.  Esto nos traía problemas con el Gerente General de la empresa, un turco de muy mal carácter, que prefería despedir a los instructores, que perder un cliente, aunque este no tuviera la razón.  Varias veces logré salvar la situación, con paciencia y llevando paso a paso al alumno a entender los conceptos básicos de la computación y permitiéndole descubrir como aprender esta habilidad, le facilitaría la vida, por ejemploc cuando hiciera cartas en un procesador de texto en lugar de una maquina de escribir. 
 
Después de ese trabajo, logré que me contrataran en una empresa de desarrollo de programas para empresas, que programaba en los lenguajes Clipper y FoxPro. Allí, hice mis primeros programas de verdad y fui afianzando mis conocimientos informáticos. Duré solo un año allí, antes de matricularme en la Universidad en la carrera de Ingeniería en Sistemas. Debido a que las cuotas mensuales eran mucho mas altas, que las de otras carreras, me vi obligado a buscar un mejor trabajo.  Mis propios compañeros de estudios, me recomendaron con otra empresa de desarrollo, pero enfocada en sistemas para el gobierno, desarrollados en otro lenguaje llamado Informix, basado en el sistema operativo UNIX.  Afortunadamente pude recibir cursos específicos de este lenguaje, patrocinados por la empresa y allí descubrí el complejo pero fascinante mundo de la Administración Pública, desarrollando sistemas para manejo de presupuesto, contabilidad, planillas y otras áreas necesarias en toda institución.  Con esta empresa pude viajar a varios países para recibir cursos y realizar asesorías.
 
Cuando tuve algo de reputación en el mundo informático, fui contratado por la institución más vanguardista y mejor financiada de la Administración Publica, la encargada de recaudación de impuestos.  En esa época ya había tomado fuerza el internet y pronto estuve en el camino de aprender a desarrollar en HTML y combinarlo con la base de datos ORACLE. También en esa institución recibí varios cursos de capacitación y pude viajar a varios países, realizando intercambios técnicos que me ampliaron el horizonte.
 
Maravillado por las posibilidades del ecommerce, me mudé a la ciudad de Los Angeles, para iniciar una empresa de distribución de ropa y artículos deportivos por medio de una tienda virtual.  Pero el negocio fracasó durante los primeros seis meses, en parte por falta de un estudio de mercado apropiado, ya que con mis socios no detectamos que los clientes potenciales, preferían hacer sus compras personalmente y desconfiaban de los negocios por internet.  La experiencia fue positiva en otros aspectos, asi que regresé a mi país y busqué empleo en otra institución, con la intención de capitalizarme y volver a realizar otro emprendimiento, en lo que consideraba mi único campo, la informática.
 
Fui contratado por un proyecto patrocinado por Naciones Unidas, donde trabajé como webmaster de una biblioteca virtual latinoamericana, especializada en el tema de catastro. Pude viajar y especializarme en desarrollo web. También edité una revista institucional, donde pude por primera vez publicar artículos y algunos poemas. Cuando concluyó el proyecto, tuve que buscar de nuevo empleo.
 
Para esa época, el desarrollo que estaba de moda era .NET, de forma que intenté aprenderlo y en el camino fui contratado, por otra institución del sector justicia, que buscaba desarrollar un sistema propio con esta tecnología.  No habían cursos, para este tema en el mercado y la única forma de aprenderlo era descargando una versión gratuita y programar ya sea en Visual Basic o en C#.  Afortunadamente, nos tuvieron paciencia en la institución, así que aprendimos por nuestra cuenta y logramos desarrollar un sistema hecho a la medida que sigue funcionando con muy pocas mejoras, hasta la fecha.  Fue en esa época, que empezaron a surgir dudas respecto a mi vocación. Después de mas de veinte años programando, me cuestioné si quería pasar el resto de mis días haciéndolo. Tal vez contribuyó a esta reflexión, darme cuenta que estaba rodeado, cada vez mas, de programadores mas jóvenes, que parecían estar informados de las ultimas novedades de nuestra rama profesional. Quienes tenían mucha energía y que no estaban dispuestos a ser dirigidos por un programador de mas de cuarenta años. Siempre he sabido como imponer mi voluntad a otras personas o a grupos, convenciendo, sugiriendo, chantajeando o en ultimo caso manipulando. Pero no tenia el mas mínimo deseo de luchar con ellos, porque descubrí que no me interesaba dirigirlos, ni superarlos o igualarlos. Había perdido el deseo de ser informático.
 
Vino como tabla de salvación la oportunidad de obtener un titulo universitario en el área de Administración Publica. Se requeria tener pensum cerrado en cualquier otra carrera y cinco años de experiencia en el sector publico. No dudé y aunque tardíamente, descubrí un mundo, el de la economía aplicada a la Administración Publica, que siempre me había estado coqueteando y llamándome, pero del cual me sentí ajeno, hasta que estudié formalmente la carrera y destaqué siendo el mejor de mi clase.

Descubrí que la informática y la administración publica no tienen que estar distanciadas, de hecho conforman un interesante maridaje bajo el concepto de gobierno electrónico o e-goverment.  Entendí que mi preparación multitematica estaba en realidad poniéndome en un lugar privilegiado ya que hay muchos programadores y hay muchos expertos en tema de gobierno, pero hay muy pocos con ambos conocimientos.  Además, son dos temas que no se agotan con el tiempo y requieren de constante investigación y propuesta.  Pero como siempre tiene que haber un pelo en la sopa, después me encontré con el problema de que al ser un campo tan poco explorado, me resultó difícil encontrar un nicho de mercado donde se necesitara esta particular combinación de preparación. De hecho tuve que fabricar mi propio campo y clientes. No ha sido fácil, pero poco a poco me he dado a conocer y sigo ampliando mi cartera de clientes y proyectos.
 
Mi siguiente reto, fue entrar al mundo Web 2.0, redes sociales. Empecé como un simple usuario, creando mi cuenta de Facebook, mi blog y Twitter. No me ilusionó mucho al principio, igual que los juegos de computadora que en algún momento dejaron de parecerme entretenidos.  Sin embargo un día, me pidieron asesorar a un grupo de emprendedores que querían aplicar las redes sociales a su proceso de venta, es decir Marketing Digital, algo de lo que sabia poco o nada. Pero si algo aprendí desde hace muchos años, en el área informática es, que uno no tiene que saberlo todo, solo tiene que saber donde buscarlo. Así que acepté el reto y en dos semanas preparé el material y me presenté exitosamente ante un grupo de emprendedores ávidos de conocimiento y deseosos de lanzar sus campañas de marketing digital en ese mismo momento.

He tenido retroalimentación de varios de ellos y por lo menos han mejorado su forma crear una imagen publica y definir estrategias de comunicación que la refuercen.

Ya no siento que mi deseo de ser informático, haya muerto. Solo necesitaba reenfocarme y valorar las habilidades y destrezas que he desarrollado en estos treinta años, que me dan un plus, por estar inserto entre la generación que se enfrentó al duro cambio de paradigma de la revolución de las computadoras y la generación actual que las usa extensamente, pero no entiende como funcionan, ni le interesa.

 
 #JESEmprendimiento



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