La Canción de Debbie

 
 
La Canción de Debbie
Noviembre 2016
Basada en hechos reales
Escrita por: Javier España

Debbie es mi vecina
diecisiete años de edad
es madre soltera
trabaja en prostitución
 
Debbie tiene SIDA
una cruel enfermedad
sabe que la muerte
pronto la vendrá a buscar
 
Debbie esta muriendo
pero no se quiere ir
Debbie lucha sola
para sobrevivir
 
Quiero saber como ayudar
me duele ver tu realidad
la vida para ti fue muy cruel
no tuviste ya a quien acudir
La sociedad te abandonó
Tu familia te rechazó
Solo tu hijo te queda ya
no sabes quien lo cuidara

¿Qué puedo hacer yo por ti?
nada tengo que ofrecer
Solo puedo hacer una canción
que diga todo lo que te pasó
Para que tu hijo sepa, alguna vez
Que solo por él quisiste vivir
Aunque nunca se puede estar tan mal
que no se pueda estar peor
Deseaste para el todo lo mejor
 
 
Escrita por: Javier España

#JESEmprendimiento

Atada al dolor



Vilma, la chica de senos perfectos que me inspiró a escribir un largo poema hace unos años, luego de conocerla en una fiesta de fin de año, donde tomamos unas copas juntos e iniciar un idilio mágico que nunca fructificó, debido a la pesada carga emocional que mantuvo  a la bella dama, atrapada en una relación de codependencia, altamente destructiva.

En esa inolvidable fiesta, cuya anfitriona era mi querida amiga M., estaban sus mas cercanos amigos, circulo al que recién estaba ingresando, después de ser vecinos por varios años, pero sin profundizar nuestra relación, hasta que varios eventos extraños y tristes, nos unieron y generaron el aura de confianza que afirmo nuestros vínculos emocionales, sin llegar por ello a crear la energía para llegar a un romance.

Sin embargo el romance con Vilma fue instantáneo, era la mejor amiga de M. desde la infancia, su confesora y cómplice desde hace muchos años. Me la presentó y no pude dejar de sentir el vacío en el estomago, mientras contemplaba esa figura menuda pero bien formada, vestida con  unos jeans tradicionales azules, botas altas color café, chaqueta de cuero del mismo color, blusa color beige, con un pronunciado escote.

Llevaba el pelo suelto, que caía apenas sobre  sus hombros, su rostro redondo y rosado, mostraba una expresión de constante asombro. Una  pequeña cicatriz arriba del tabique nasal, pudo pasar como un tercer ojo, seguramente señal de una temprana varicela. Antes de que empezáramos a hablar, parecía algo perdida en la fiesta, ya que nuestra amiga M., estaba ocupada atendiendo a los otros invitados, así que se mostró aliviada de tener alguien con quien conversar.  Una de las mejores formas de entablar una conversación con una chica desconocida, es que alguien de su confianza te la presente. De modo que nos ahorramos varias etapas de las validaciones que las mujeres suelen utilizar para decidir si nos dejan acercarnos o nos rechazan de entrada.

No perdí el tiempo y quise saber un poco mas de su historia y sus gustos. Ella estaba mas que dispuesta a hablar y pude darme cuenta que estaba buscando una válvula de escape. En ningún momento llegó a exponer todos sus problemas e intimidades conmigo, pero dejo entrever una relación que marchaba mal y un ambiente familiar adverso. Escuchándola con atención e interesándome auténticamente por sus problemas, logré ganarme algo de su confianza, así que se mostró mas relajada y dispuesta a divertirse.

Tomamos varios tequilas y bailamos el resto de la noche. Nuestros movimientos cada vez eran mas coordinados y cercanos. Cuando la música fue tomando un ritmo mas suave y las luces en la casa de M. fueron bajando de intensidad, bailábamos lentamente y viéndonos a los ojos y apenas pronunciando  algunas palabras, que solo nosotros entendíamos.

Cerca de la medianoche, la magia terminó, se detuvo la música y encendieron las luces, para indicar que debíamos irnos. Aparentemente alguien de los amigos de M. iba a llevar a Vilma para su casa, así que nos despedimos apresuradamente, sin tener oportunidad de intercambiar teléfonos.

Esa noche no pude dormir y solo encontré paz, cuando tomé una vieja libreta de notas y me puse a escribir un largo poema inspirado en Vilma. 

Durante un año, no supe mas de ella, ni ella trató de comunicarse conmigo, así que con el tiempo fui olvidándome un poco de esa fiesta y de la cercanía que logramos con Vilma. Pero cuando llegó de nuevo el fin de año, mi amiga M. organizó otra vez una fiesta y me invitó. Sentí una  emoción indescriptible y un sentimiento de anticipación irreprimible, pensando en volverla a ver.

Llegué temprano con la esperanza de reiniciar nuestra conexión, desde el punto que la habíamos dejado un año atrás.  Pasaron dos horas en la fiesta, pero no se apareció. Le pregunté a M. por ella y me dijo que la había invitado, pero que tal vez su novio no la iba a dejar venir. Ese fue un golpe duro de asimilar. Saber que tenia novio, me dejaba sin posibilidades de soñar con poder conquistarla.

Estaba a punto de irme, ya que mi casa quedaba cerca y no tenia motivos para quedarme, cuando sorpresivamente apareció en la fiesta. Además llegó sola. Cuando entró yo estaba a punto de despedirme de M., Vilma parecía buscar a alguien, imaginé que a nuestra anfitriona, pero después de verla y hacerle un gesto de saludo siguió buscando, hasta que nuestras miradas se encontraron, entonces vi la mas brillante y dulce sonrisa de que una mujer es capaz. Si me estaba buscando a mi.

Fui hacia ella y la besé en la mejilla. Sin decirle nada, la llevé al centro de la pista y bailamos, tal y como habíamos bailado el año anterior. No quisimos hablar ni hacer preguntas incomodas, solo  queríamos disfrutar de nuestra mutua cercanía.

Mientras tanto otro hecho, precipitó los acontecimientos de nuestra aventura amorosa. Nuestra amiga M. había tomado demasiado y estaba portándose demasiado pesada con sus padres. Tuvieron una discusión y M. se enojó a tal punto que me pidió que nos fuéramos a mi casa, porque no soportaba estar mas en la fiesta. Vilma nos acompañaría. Caminamos hasta mi casa y M. me pidió whisky. Vilma y yo tratamos de calmarla, pero estaba hecha una furia,  detestaba el control de sus padres y sus reproches constantes. Después de media hora de insultar a media  humanidad se fue quedando dormida. La cargué y la acosté en mi cama, esperando a que le pasara un poco el efecto del alcohol, para llevarla de regreso a su casa. Llamé a su mama y le conté que estábamos con Vilma y que llegaríamos mas tarde, cuando M. ya estuviera mas calmada.

Para matar el tiempo, fuimos con Vilma a la sala y nos pusimos a escuchar música de diferentes géneros. En cierto momento recordé el poema que había escrito y le conté a Vilma que ella me había inspirado. Pero desde que lo  escribí no había vuelto a verlo. Ella se mostró muy entusiasmada por leerlo. Lo busqué afanosamente y encontré la libreta en la ultima gaveta de mi escritorio de trabajo. Tuve un ultimo momento de pánico escénico, porque no sabia la reacción que ella pudiera tener. De cierta forma, el poema confesaba la atracción que sentía por ella.

Pero ya estaba encaminado el asunto, así que no podía hacerme para atrás. Se lo leí sin explicarle demasiado el  significado que podría tener. Ella lo escuchó atentamente, sobresaltándose en algunas partes y sonriendo en otras.  Cuando terminé de leerlo me quedé callado, en espera de sus comentarios. Ella estaba sentada en un sillón individual y yo estaba sentado en otro enfrente del suyo. Se levantó, caminó hacia mi y sin decir palabra me besó suavemente en los labios. Me dijo que estaba seguro que era ella de quien hablaba el poema y que yo debía ser un buen escritor para poder captar la esencia de la tormentosa vida que estaba llevando desde hacia varios años.

Después se dio la vuelta y se dejó caer en el sillón en el que estaba anteriormente. Pude ver que varias lagrimas se asomaban a sus ojos, tal vez al pensar en el peso de sus dificultades. Esta vez fui yo quien se acercó y besó sus húmedas mejillas, para tratar de aliviar el dolor. Parecía una niña desconsolada y fue dejando que la abrazara y le acariciara el pelo. Sorpresivamente se puso de pie y se enjugó las lagrimas. Me dijo que no valía derramar lagrimas por alguien que no las valoraba. Me pidió un tequila, sal y limón. Ese no debía ser un día triste, finalizaba un año pero empezaba otro. Ella no quería iniciar el año llorando y lamentándose, faltaban solo unos minutos para las 12 de la noche del 31 de diciembre.

Traje una botella casi llena de tequila y dos pequeños vasos. Empezamos a brindar por cada cosa que nos gustaba en este mundo. La música suave nos contagió y empezamos a bailar, casi sin dejar espacio entre nuestros cuerpos. En cierto momento la ropa empezó a sobrarnos. Nos  desvestimos en pocos minutos y nos tumbamos en el sillón a hacer el amor, frenéticamente.

Nos dieron las doce campanadas enredados en un sensual abrazo, intercambiando energía por cada poro de nuestros cuerpos.  El ruido de los juegos pirotécnicos, despertó a nuestra amiga M. quien nos sorprendió en la sala, apenas dándonos tiempo para ponernos algo de ropa encima. M. aun estaba ebria pero nos dijo que ya sabia que íbamos a terminar enredados, porque desde que  nos presentó habíamos sacado chispas por los ojos. Pero ella sabia que Vilma tenia una relación seria con alguien mas, por lo que quiso protegerla a ella y a mi, entonces nos pidió que termináramos de vestirnos y la acompañáramos a su casa.  Yo deseaba que Vilma se quedara en mi casa para concluir lo que habíamos interrumpido, pero los padres de M. no verían con buenos ojos que la chica se quedara conmigo. De forma que las fui a dejar, me despedí con un corto beso de Vilma y un abrazo de M.

Pero esta vez, si tenia el teléfono de Vilma, no podía perderle la pista.

La estuve llamando desde el día siguiente, pero fue difícil lograr que me contestara. Parecía nerviosa y deseosa de terminar rápido las conversaciones. Le insistí en que nos viéramos, pero ella me daba evasivas. No hice demasiadas preguntas. Pero una enorme ansiedad me hacia volver a llamarla día a día. Después de una semana, su nerviosismo fue bajando y aceptó que nos viéramos cuando saliera de su trabajo, el próximo viernes. Fui a traerla y la vi en su mayor esplendor. Con una falda corta y un escote pronunciado, me regaló otra vez esa sonrisa única y especialmente hecha para mi.

Fuimos a cenar y después fuimos a mi casa. Esta vez no habían limites. Vilma estaba allí para entregarme su hermoso cuerpo, sus  senos redondos, firmes y suaves. Su piel clara y satinada. Sus besos húmedos y profundos. Ese olor que ya había disfrutado la noche de fin de año, mezclada con las esencias de sus esquinas mas intimas y el sedoso cabello que había crecido un poco desde el año anterior. No tardamos en enredarnos de nuevo en un furioso baile, desnudos en mi cama. Sin haber apagado la luz, sin haber puesto música de fondo. Fueron veinte minutos frenéticos hasta que de repente, ella me pidió que me detuviera. 

No pudo continuar, había llegado a tomar una decisión importante. Seguimos desnudos, sentados uno frente a otro, mientras me decía que no podía engañar a su pareja, aparentemente llevaban dos años viviendo juntos, con la oposición de sus padres. El la había engañado varias veces y tenían frecuentes y violentas discusiones. Pero aun así, no quería terminar la relación con él para iniciar una conmigo. Tampoco quería tenerme como un amante. Solamente había tenido un momento de debilidad que no pudo detener a tiempo y se estaba enredando en una situación que no sabría como manejar. No quería dañarme, ni serle infiel a su pareja, aunque se lo mereciera.

Fue realmente frustrante, pero entendí sus razones. Nos vestimos en silencio y la fui a dejar cerca de su casa, para que sus vecinos no la vieran bajar de mi automóvil. Me dió un ultimo beso y me pidió que la perdonara. Yo le dije que entendía y que siempre  guardaría el recuerdo de nuestra intensa pero corta aventura romántica. 

Cinco años después la volví a ver. M. organizó una fiesta infantil, por el tercer cumpleaños de su primer hijo. Nos invitó a ambos aun sabiendo de nuestra extraña relación. Yo iba acompañado de mi esposa. Ella tenia dos hijos, un niño y una niña de brazos. Me vio pero no quiso saludarme, yo tampoco me acerqué a ella. Pero en cierto momento nuestras miradas se cruzaron brevemente. Me sonrió otra vez y yo le guiñé el ojo.

Días después me reuní con M. quien me contó que Vilma se había divorciado del esposo finalmente, pero seguía apoyándola con la manutención de sus dos hijos.

No nos encontramos de nuevo, pero tal vez ella se pregunta a veces, si la decisión que tomó esa ultima noche que estuvimos juntos, fue la mejor. Yo también pude haber insistido y luchar por conquistarla, es posible que lo hubiera logrado. Pero creo que las cosas pasan por una razón y muchas veces una intensa pasión no es garantía de una pacífica convivencia juntos. Me pregunto si una relación entre  nosotros habría durado para siempre. Nunca lo sabré, supongo.

Escrito por: Javier España
 
 
#JESEmprendimiento

Ficción de Terror Cotidiano 4 - Algo de inspiración



 
Suelo presentarme con mi banda ante el público cantando o leyendo mi poesía, pero la presentación más extraña que recuerdo sucedió durante el verano de 2003. Nos invitó el alcalde de una población calurosa y llena de arena desértica, pero con una comunidad rockera muy fuerte, dispuesta a pagar por una presentación de nuestra banda. Nos contaba don Sebastián, el alcalde, que había escuchado un concierto nuestro en un centro turístico y a su hijo le gustó mucho. El Alcalde deseaba que el cumpleaños numero veintitrés, de su hijo Rodrigo, fuera muy especial, por lo que no reparó en gastos.
 
La mansión a donde fuimos conducidos por un grupo de guardaespaldas, era enorme, no parecía una casa, sino un Mall. Nuestro equipaje e instrumentos musicales se habían quedado en la estación de buses, pero la traerían otros empleados del alcalde. Cuando llegué a la entrada de la mansión me llamó mucho la atención un pequeño rótulo, escrito a mano que anunciaba que se "Vendía queso y crema". Pensé que difícilmente alguien podría construir una hacienda como esa, vendiendo solo queso y crema, pero no estaba allí para juzgar a mis anfitriones y quienes iban a pagar una cantidad sustancialmente mayor que la cuota común, que solíamos cobrar por presentarnos.
 
Don Sebastián nos invitó a un frugal desayuno en una terraza con piso de ladrillo, que tenia una  pérgola de madera para brindar sombra, ya que una buganvilia con flores de varios colores, cuyos brazos se enredaban en los espacios vacíos de la pérgola. Era en esa terraza donde íbamos a tocar para un selecto público, compuesto por amigos cercanos de Rodrigo, su familia y seguramente  algunos guardaespaldas.
 
El resto del día pudimos pasear por la hacienda, conducidos por Rodrigo y sus guardias personales. Fuimos a un enorme establo, donde Rodrigo nos mostró orgulloso a varios de sus caballos de exhibición, los cuales solo podían ser montados por él y su padre, durante los desfiles hípicos que se realizaban en fechas de fiesta en el pueblo. Pero el cumpleañero, nos invitó a  montar en otros caballos que ya estaban preparados para nosotros. Uno de los miembros de la banda, el baterista Daniel, se excusó de montar caballo porque nos contó que de niño, se cayó de uno y esa era la razón de su leve cojera, que afortunadamente no le había truncado el sueño de ser músico. Rodrigo entendió y lo invitó a que fuera a alguna de las piscinas de la hacienda. Para que no se quedara solo, Ramiro el tecladista se quedó a hacerle compañía, de forma que solo Armando el bajista y yo, nos quedamos para el paseo a caballo. Pero Rodrigo era un joven impetuoso y autoritario, así que nos retó a subir al caballo sin silla. A esta forma de cabalgar se le conoce como "ir a pelo", porque solo una sencilla rienda hecha con lazo y las crines del caballo sirven para sostenerse sobre él. Rodrigo nos aseguró que eran caballos mansos y que solo teníamos que presionar con las piernas para dirigirlos.
 
 
Un poco de presión con la pierna derecha y el caballo iría en esa dirección y lo mismo para la izquierda. Pero nos advirtió que no presionáramos demasiado fuerte, porque el caballo entendería que queríamos ir mas rápido.
 
La primera parte del paseo fue tranquila, cabalgamos lentamente por un sendero y llegamos hasta los potreros donde se ordeñaban las vacas desde temprano, para producir el queso y la crema que ofrecían en el rótulo de la entrada. En la lejanía habían unos graneros, donde un grupo de trabajadores mantenían una febril actividad, descargando paquetes desde camionetillas agrícolas, para guardarlas en los graneros.

Varios de ellos detuvieron su trabajo cuando vieron que pasábamos cerca, pero seguramente reconocieron al hijo de su patrón y lo saludaron levantando sus sombreros respetuosamente. Después continuaron con su intenso trabajo.
 
La cabalgata llegó hasta una rustica pista de aterrizaje de avionetas, apenas lo suficientemente larga para permitir que las mismas pudieran aterrizar y despegar. En un hangar pude divisar dos Cesnas de diferentes modelos, que estaban recibiendo mantenimiento, tal vez preparándose para salir en breve.
 
Llegamos hasta el pie de una montaña, que Rodrigo nos contó era protegida por tres serpientes gigantes y por esa razón nadie subía hasta la cúspide nunca. Allí tomamos un descanso. Lo extraño fue que Rodrigo nos pidió que lo esperáramos un rato, ya que tenia que hacer algo. Se perdió entre unos matorrales acompañado por uno de sus guardias, mientras el otro no se quiso bajar del caballo y se quedó allí, para hacernos compañía o para vigilarnos, no lo sé.
 
Cuando Rodrigo regresó se le veía mas animado, subió de un salto a su caballo y nos retó a que regresáramos a la casa principal galopando a toda velocidad. Ni Armando ni yo teníamos experiencia en montar caballos y menos a todo galope, pero el tono de voz de nuestro anfitrión estaba lejos de ser una invitación.
 
Montamos en los caballos y empezamos a trotar. Pero Rodrigo presionó con fuerza los costados de su caballo y este empezó a aumentar la velocidad. Esto hizo que sin que yo se lo pidiera mi caballo empezara a perseguir al de Rodrigo. Apreté fuerte la rienda y enredé mis dedos en la crin dorada de mi caballo. Apreté con fuerza las piernas para no caerme. En pocos segundos mi caballo estaba a la par del de Rodrigo a todo galope. Armando fue lo suficiente precavido como para frenar a su caballo antes de que galopara a toda velocidad, por lo que se quedó atrás y continuó trotando. El guardia se quedó para acompañarlo de regreso a la mansión.
 
Mientras tanto nuestra alocada carrera seguía, por entre senderos y cercas que tenían alambres de púas, para detener a las vacas. Rodrigo era lo suficientemente hábil como para conducir a su caballo, al que seguramente conocía bien, pero yo solo me aferraba al mío, que por instinto seguía en dirección y velocidad al otro caballo. Llegó un momento en que empecé a disfrutar del galope. El aire en la cara, la fuerza del caballo llevándome a toda velocidad por un hermoso campo. Pero el miedo a caerme, era fuerte también. La carrera estaba por llegar a su fin, cuando llegamos a la enorme puerta que daba a los potreros. Alguien la había cerrado después que pasamos. De forma que debíamos detener al caballo, ya que no había para donde seguir corriendo y la cerca era muy alta para saltarla, si es que supiera como hacer que el caballo lo hiciera.
 
Rodrigo logró dominar a su caballo, jalando la rienda y moviendo sus piernas de forma que le indicó al caballo que se detuviera de inmediato. El caballo reaccionó enterrando las patas en la tierra y  sentando sus cuartos traseros para detenerse. Mientras su jinete se aferró al cuello del caballo evitando caerse.
 
Yo no sabía hacer todo eso, así que seguí montado en el caballo por unos metros mas, pensando que el caballo no se detendría a tiempo y yo saldría volando hacia adelante, cuando chocara su cabeza en la cerca. Tomé la decisión de saltar por un lado, para salvarme. Solté la rienda y las crines y me incliné hacia la izquierda. Caí en el suelo, golpeando con la cadera primero y luego intenté rodar para asimilar mejor el golpe. Afortunadamente la tierra estaba suelta y una gruesa capa de polvo amortiguó la caída. Sin embargo si me lastimé la cadera.
 
Rodrigo no paraba de reír, porque un instante después de que yo me lancé del caballo, éste se detuvo, para evitar la cerca. Esa fue la anécdota graciosa durante el almuerzo y cuando me revisé la cadera, vi que tenia un enorme hematoma y seguí con el dolor durante varios días, pero al menos estaba vivo y no me fracturé ningún hueso.
 
Aun así, me preparé para tocar en la presentación. Tuve que hacerlo sentado, para sostener la guitarra y con la idea de no moverme tanto. Cuando llegó la hora de iniciar, aun sentía un intenso dolor, que utilicé para poder interpretar algunas canciones de desamor y leer al publico poemas, que realmente les gustaron. En cierto momento decidimos hacer una pausa, antes de la parte final del show.
 
Aproveché para ir al baño, con la idea de tomarme un analgésico, para controlar el dolor y también refrescarme un poco. Rodrigo entró al baño, cuando estaba a punto de salir. Iba acompañado de dos de sus guardias y me dijo que quería platicar un rato conmigo. Me pareció extraño que quisiera hablar en el baño, pero no podía rehusarme.  Se acercó al amplio lavamanos y sacó un pequeño espejo que puso allí, después de limpiarlo bien con un poco de papel. De la bolsa derecha de su chaqueta de cuero, sacó un colmillo de plástico y una hoja de afeitar. Me dijo que era cocaína de la buena, que la había raspado directamente de un kilo. Que me iba ayudar para lo que quedaba del show. Yo le dije que no quería en ese momento, pero destapó el colmillo y dejo caer un poco en el espejo. Después con la hoja de afeitar picó la cocaína, para quitarle grumos, después formo tres líneas. Sacó de su cartera un billete de cien dólares nuevo. Lo enrolló y me lo dio sin decir nada más. Yo sabia
que no podía rehusarme.  Así que resignadamente, aspiré las tres líneas y regresé con la banda. Les conté la experiencia en pocas palabras y les dije que no sabia como iba a reaccionar en los próximos minutos.
 
Lo cierto es que no recuerdo que pasó después de hablar con mi banda. Ellos dicen que empecé a cantar y tocar la guitarra a un ritmo mas rápido, así que ellos trataron de seguirme, tal como mi caballo había tratado de seguir al de Rodrigo. También me cuentan, que en cierto momento les pedí que me dejaran cantar solo, canciones que no estaban en el repertorio, pero que solíamos cantar durante los ensayos. Canciones como "Knockin on heaven`s door", "Like a rolling stone" o "House of risin`s Sun" de Bob Dylan. También canciones del Grupo "Sui Generis", como "Confesiones de invierno", "Canción para mi muerte" y "Juan Represión". Pero llegó un momento en que solo tocaba la guitarra y no se entendía lo que cantaba, por lo que ellos regresaron al escenario y terminaron la presentación.
 
Después me llevaron a la habitación que nos habían asignado y hasta la tarde del próximo día, estuvieron cuidando que no fuera a tener un "mal viaje". En las primeras horas de la noche ya me sentí mejor y les pedí que regresáramos a casa. Ni don Sebastián, ni Rodrigo nos pudieron despedir, ya que habían salido de viaje en avioneta, según nos explicó uno de los guardias, aunque si nos dejaron la paga ofrecida y una generosa propina, con una nota de Rodrigo que decía:
 
"Te felicito por tu magnifica presentación, estoy seguro que eres un gran músico... solo necesitas algo de inspiración"
 
 
Escrito por: Javier España
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Reseña del libro "Alboradas de Marfil"

Portada del libro

Se presentó oficialmente el libro "Alboradas de Marfil", el viernes 4 de noviembre en el restaurante temático "La Casa del Escritor", en Ciudad de Guatemala.

El evento contó con la participación musical de la Banda "Fragmentos" liderada por uno de los poetas incluidos en el libro, Kierk Orochena. También dieron realce al evento las musicalizaciones de poemas por parte de Paulo y Ranferi, integrantes de la Banda de Rock vernáculo guatemalteca "Alux Nahual". Tuve el gran honor y placer de presentar e interpretar tres canciones basadas en los poemas del libro, acompañado de guitarra. A petición de la Poetisa Eileen Ovalle también declamé el poema "Promesas", incluido en mi selección poética denominada "La muerte del invierno".

El poemario estará disponible en librerías especializadas en breve, además se estará distribuyendo por 11 países de Latinoamérica.

Una anécdota respecto a este poemario, es que los autores se contactaron por medio de redes sociales y fue hasta el miércoles 2 de noviembre, que se pudieron conocer personalmente, durante el ensayo de la presentación. Este fue un emprendimiento literario, realizado a distancia apoyándose en los beneficios de las nuevas tecnologías que están cambiando nuestra forma de ver el mundo, cada vez mas pequeño.

Una característica de este grupo de poetas es la generosidad con la que están dispuestos a compartir su poesía y colaborar para que otros tengan la oportunidad de publicar libros y darse a conocer. Por lo que esperamos ver mas trabajos colaborativos en el futuro cercano.

Reseña de los poetas y sus obras
Eileen Ovalle, poetisa guatemalteca, reconocida internacionalmente y autora de otros ocho libros. En 2014 recibió el premio "Ceiba de Oro" y ha recibido otros premios y reconocimientos por la excelente calidad de sus poemas, los cuales viajan dentro de una corriente de amor apasionado, evocaciones romaicas y viajes a paraísos idílicos. Conocerla es quererla. Además es  una activa protectora de los gatos desamparados.

Gerardo Gálvez, poeta guatemalteco, uno de los últimos auténticos bohemios, que dentro de su amplia sensibilidad explora en sus poemas, la cotidianidad con ojos de artista que desea dejar una huella y un legado. Es además abogado y coleccionista de música en todos sus formatos y géneros.

Kierk Orochena, poeta nicaragüense-guatemalteco, un artista con muchas aristas, destacado en la música, con su propia banda Fragmentos, pero también un gran compositor y escritor, con la gran ventaja de vivir en un espacio de intersección entre varios mundos, de los cuales extrae esencias que logra destilar en apasionados poemas.

Yeltsin Reyes, poeta guatemalteco, defensor de causas justas y observador acucioso del mundo que nos rodea. Logra identificar en cada situación cotidiana, una historia que nos ayuda a ver los matices, que muchas veces pasan desapercibidos, para la mayoría. En este su primer libro, demuestra un compromiso con la poesía que refresca el mundo de la literatura latinoamericana, tan necesitada de nuevas propuestas creativas.

Javier España, poeta guatemalteco, también escritor de cuentos y artículos de temáticas tan aparentemente lejanas, como la informática, el emprendedurismo, las redes sociales, poesía, cuento, administración pública, historia de la música, cocina y temas de salud, pero cuyo hilo conductor es que habla en tres idiomas con fluidez, pero en ninguno sabe como decir que "no" a las experiencias que le presenta la vida. Una de ellas es esta oportunidad de coescribir un libro, que se convierte en la llave que abrirá la puerta, para futuros emprendimientos literarios, que lo consoliden como autor. La selección poética que presenta en este libro, descubre un mundo de emociones intensas que no logran encontrar un canal por donde fluir hacia el universo, que parece resistirse a ser propicio, para la felicidad de los mortales.

Selmy Melgar, poetisa boliviana, nos comparte una historia con tintes personales y en una posible catarsis, descubre el maravilloso mundo de una mujer que ama y que sufre por el amor perdido. Es poesía en su más pura expresión.

Santiago Montesdeoca, poeta español, despliega una riqueza expresiva en breves poemas, que piden ser leídos y releídos, para degustarlos y acostumbrarse a su buqué, que es una mezcla de amor, furia y tristeza.


Poetas que participaron en la elaboración del poemario

Javier España interpretando variaciones musicales de sus poemas

Kierk Orochena leyendo sus poemas

Musicalización de poemas a cargo de Paulo y Ranferi, integrantes de Alux Nahual

Paulo, Ranferi y el poeta Gerardo Gálvez

Presentación musical

Reconocimiento a Gerardo Gálvez por ser el día de su cumpleaños

 

Lectura de poemas por parte de Yeltsin Reyes

El Poeta Javier España con Ranferi de Alux Nahual
 

Emprendimiento Literario "Alboradas de Marfil"


 
A partir de ayer, salió a la venta mi nuevo libro de poesía "Alboradas de Marfil", que es un emprendimiento literario colaborativo con varios poetas latinoamericanos.

El emprendimiento fue encabezado por Eileen Ovalle, destacada poetisa guatemalteca, ganadora del premio La Ceiba de Oro - 2014, quien amablemente nos invitó a coescribir el libro y ahora es una realidad.

Los poetas que participamos:
  • Eileen Ovalle
  • Gerardo Gálvez
  • Yeltsin Reyes
  • Selmy Melgar
  • Kierk Orochena
  • Javier España
El libro ya esta a la venta a un costo de USD 24 (VEINTICUATRO DOLARES AMERICANOS), en versión impresa y próximamente estará disponible la versión digital.

La presentación oficial se llevará a cabo en "La Casa del Escritor", ubicado en la 3ra avenida y 16 calle de la zona 14, de Ciudad Guatemala, a partir de las 7:00 PM.

Noche de Aquelarre Parte 3




 
 
Magnus era un hombre de hábitos muy sencillos, pero bastante estrictos. Uno de ellos era levantarse muy temprano a hacer ejercicio, tomar un desayuno ligero y leer las noticias que se publicaban semanalmente, en el único periódico de la región, El informador semanal, que contaba además de la sección editorial que solía criticar a las autoridades regionales, publicar noticias generales, notas sociales y también algo de publicidad. Esta última sección nunca fue muy grande ya que los pocos negocios establecidos, eran conocidos por la mayoría de los habitantes del área, pero siempre era bueno dar a conocer, a través del periódico, nuevos productos, ofertas o remates de mercadería.
 
Magnus le recomendó a Agnar, que evitara salir a la calle de día, a menos que pudiera disfrazarse y pasar desapercibido, porque seguramente las remdras lo estarían buscando, especialmente en lugares públicos, como mercados, estación de policía, iglesias o en las ferias de comercio que tenían lugar en el pueblo de Romeralia, cada seis meses. Era en estas ferias, que los andaverdinos se dejaban ver en Romeralia, ya que aprovechaban para abastecerse de provisiones en grandes cantidades, siempre pagadas generosamente y casi sin regatear. Esto siempre despertaba la suspicacia entre los Romeralianos, quienes trataban de venderles a precios altos, sabiendo que los andaverdinos, tenían la posibilidad de pagar con oro y piedras preciosas.  Lo que no sabían los Romeralianos, es que los andaverdinos siempre estaban acompañados de remdras guardianas, que se aseguraban de que ningún andaverdino intentara escapar o cometer indiscreciones. Las remdras estaban vestidas de forma discreta, para hacerse pasar como un andaverdino más, pero dentro de su disfraz escondían armas y pociones letales, que estaban dispuestas a utilizar en cualquier momento de peligro.
 
Reconocer a una remdra no es fácil, a menos que se tenga experiencia previa y conocimiento básico de algunas de las características, que no pueden esconder tan fácilmente. Tal vez las dos principales sean, la forma de sus manos y los ruidos que emiten al comer y beber.
 
Siendo sus manos uno de los principales medios para su forma de vida, es común que tanto la forma, la textura, las marcas, el color y la temperatura de sus manos, se vea afectada, diferenciándolas de los rocris. Por ejemplo, un rito común de remdra, es la invocación de las fuerzas de la naturaleza, para lo cual utilizan uno o varios talismanes muy personales y que han sido creados a la medida de cada una de ellas. Para la realización del rito de invocación y para controlar las fuerzas invocadas, las remdras deben sostener firmemente sus amuletos en la mano. De esa forma atraen y alejan la fuerza. Por lo tanto, debido a la manipulación constante de estos amuletos, suelen crear callosidades en partes muy especificas de sus manos, en el área de la palma de la mano y entre los dedos índice y medio, por ejemplo. Algunas prefieren llevar sus amuletos colgando del cuello, pero al manipularlo siempre desarrollan estas marcas en sus manos. Por otro lado el constante manejo de sustancias, para realizar pociones, que suelen estar en diferentes estados y temperaturas, inevitablemente dejan marcas en la piel de sus manos. Pero seguramente la mayor razón para que sus manos se puedan reconocer es el envejecimiento, producto del tiempo que las remdras habitan dentro de un cuerpo. Por estas razones, es común que las remdras utilicen guantes, para ocultar marcas. En cierta época remota, lograron que utilizar guantes estuviera de moda, pero con el tiempo esto ha empezado a llamar demasiado la atención, de forma que muchas remdras han optado por buscar cuerpos jóvenes, para ser habitados, con menor frecuencia. Algunas han logrado disimular las marcas y cicatrices en las manos, por medio de tatuajes, anillos y otros accesorios. Algunas han utilizado hechizos y pociones para retardar el desgaste de la piel y reducir callosidades. Pero, para un ojo entrenado como el de Magnus, las pequeñas imperfecciones en puntos específicos jamás pasaban inadvertidas.
 
Fue por eso, que pudo reconocer a Almarax, la remdra africana que había decidido quedarse en la región, para vengar la muerte de  Armemba, cuando ésta, entró a la tienda de víveres de Magnus, con la supuesta intención de abastecerse, haciéndose pasar como una andaverdina más. Lo que Almarax en realidad hacía era seguir un leve rastro olfatorio, que pudo percibir al pasar frente a la puerta de la tienda. Estaba segura que era fresco y correspondía a Agnar, debido a que había tomado una de las camisas de éste, antes de que la casa de su familia fuera quemada, con todos sus habitantes atados a los pilares centrales, para ser sacrificados, en venganza de la muerte de una remdra y el escape de Agnar del pueblo.  Almarax poseía un olfato privilegiado, desarrollado durante muchos años de cacería en las sabanas y las selvas africanas. Estaba segura de que Agnar había estado en esa tienda, uno o dos días antes, pero no parecía seguir allí. Almarax necesitaba averiguar, si Magnus sabía el paradero del fugitivo o la razón por la cual había huido de Andaliz la Verde, pero no podía levantar sospechas. Así que esa vez, se conformó con comprar algunos víveres, pero al pagar con dos monedas de oro macizo, no pudo evitar que Magnus viera sus manos y supiera que era una remdra.
 
Sin embargo, Magnus disimuló de forma que Almarax, no se dio cuenta del examen visual que el tendero realizó, no solo a sus manos, sino a su indumentaria y facciones físicas, para poderla reconocer en cualquier momento y lugar, que la volviera a ver. Sabia que las remdras son hábiles para disfrazarse y disimular sus rasgos. Además ahora sabía que ya estaban en Romeralia, buscando a Agnar, a quien el día anterior al inicio de la feria, había enviado a la granja de uno de sus hermanos, para que estuviera lejos del pueblo, durante los seis días que duraba la feria de comercio.
 
Almarax estuvo rondando la tienda durante el día, disfrazada de distintas formas, pero Magnus ya la pudo reconocer y estar atento. La segunda vez que entró en la tienda, preguntó si un andaverdino llamado Agnar, había estado en ese lugar el día anterior, ya que no lograban encontrarlo. Almarax describió físicamente a Agnar, al tendero quien, disimuló bastante bien, diciendo que a su tienda entraban constantemente muchos clientes y no recordaba las facciones físicas de todos. Magnus quiso hacer una confidencia a la mujer, diciéndole que para él, todos los andaverdinos lucían igual.
 
Almarax, insistió en algunas de sus características, era alto, joven y de complexión robusta. Magnus fingió recordar a alguien así, que compró unos pocos víveres a diferencia de otros andaverdinos que solían comprar mayores cantidades. Magnus quiso hacer una apreciación personal, indicando que parecía que el joven huía de algo y necesitaba provisiones, como para realizar un largo viaje. Almarax se dio por satisfecha y agradeció la información que el tendero le compartió.
 
Magnus sabia que él y Agnar, tenían poco tiempo antes de que las remdras pudieran seguir la pista de su joven protegido, lo cual pondría en riesgo, no solo al muchacho, sino también a su propio hermano, de forma que no tuvo mas remedio que idear una estrategia de distracción, para darle tiempo a Agnar de ir a un lugar seguro, donde Magnus pudiera darse a conocer como el cazador de remdras que era y además tuviera el tiempo, para extraer toda la información posible de aquel asustado fugitivo, de esta forma podría iniciar la mayor cacería de remdras que la historia reciente hubiera registrado.
 
También necesitaba tiempo, para ponerse en contacto con la hermandad a la que pertenecía, cuyo mayor propósito era localizar y destruir a la mayor cantidad de remdras posibles, para librar al mundo de tan grande maldición.
 
Magnus esperó a que oscureciera en Romeralia, para cerrar su tienda, como lo hacía todo el tiempo, después se dirigió al establo donde descansaba y comía durante el día, su yegua Brumilda, que era el principal medio de transporte, entre su casa de campo y la tienda en el centro de Romeralia. Desde que salió de la tienda, pudo percibir que era vigilado a una distancia discreta. Ya esperaba que la remdra que llegó a preguntar por Agnar, quisiera verificar la historia contada por el tendero. Magnus disimuló ignorar esta vigilancia y se desplazó lentamente hacia el establo y ya montado en su yegua, emprendió el camino hacia su cálido hogar.  Dejó a Brumilda en el establo de su casa y perezosamente se encerró en su vivienda. A los pocos minutos una pequeña columna de humo, indicaba que había encendido la chimenea y seguramente estaría preparándose una cena.
 
Almarax, se acercó sigilosamente hacia la puerta principal y aplicó su olfato buscando señales de Agnar, pero no pudo percibir ninguna. Después fue al establo, donde Brumilda se inquietó ante la oscura presencia de la remdra. Ella la tranquilizó, pasándole la mano por la cabeza, de una forma que solo las remdras cazadoras conocen y que hace que cualquier animal, se tranquilice y quede inmóvil, por muy alterado que se encuentre. La búsqueda de rastros del fugitivo fueron inútiles, por lo que Almarax, se alejó de la casa, pero sin estar convencida aun de la historia del tendero, algo en el comportamiento de Magnus le había parecido demasiado condescendiente. Después se dirigió hacia las dos salidas del pueblo y allí logró encontrar otro rastro de Agnar, lo que confirmó en parte que había seguido un camino en dirección al norte, cerca del mar, lo cual no dejaba de ser extraño. En esa región no habían muelles, como para pensar que Agnar quisiera huir en barco.  Mientras que hacia el sur las posibilidades eran mayores, para encontrar transporte marítimo o terrestre que le permitiera llegar mas lejos. Algo no estaba bien y Almarax, como buena cazadora, lo sabía. Mientras guardaba vigilancia en la casa, envió a un búho hacia Andaliz la Verde para informarle a Burbara de sus hallazgos y proponer que buscaran en la dirección norte, al culpable de la muerte de Armemba. La remdra Burbara, estuvo de acuerdo, así que envió a cinco de sus mejores remdras cazadoras, para acompañar a Almarax en la región norte, mientras otras remdras seguían investigando en otras poblaciones mas lejanas, en el área sur. 
 
Era cerca de media noche cuando llegaron las remdras cazadoras enviadas por Burbara, para apoyar a Almarax. Ella las recibió les pidió que rodearan la casa y estuvieran atentas a cualquier movimiento sospechoso. Mientras tanto ella se hizo acompañar de una de las cazadoras para buscar rastros en los alrededores.
 
Era urgente para Magnus enviar un mensaje a su hermano y a Agnar, para preparar la distracción que les permitiera abandonar Romeralia, sin ser descubiertos por las remdras que inundaban el pueblo en esos días. Para ello contaba con un grupo de palomas mensajeras, amaestradas para volar entre su casa y la granja de su hermano, llevando en su pata un tubo anular que contenía pequeñas piezas de papel enrollado, conteniendo mensajes. Envió la primera, con un columbograma, escrito en una clave que solo su hermano podía entender, indicándole que había llegado la hora de moverse, porque las remdras estaban cerca y estaban en plan de cacería. Sin embargo el vuelo de la paloma, no pasó desapercibido por Elenia, la remdra que estaba oculta en un abeto, cercano a la casa de Magnus, por orden de Almarax. De inmediato envió a un búho, para darle aviso a las demás remdras de el sospechoso vuelo de una paloma. En pocos minutos, las otras tres remdras empezaron a acercarse la casa de Magnus con el objetivo de averiguar si el era quien había soltado a aquella ave y con que propósito. La paloma mensajera, llegó en menos de diez minutos a la casa de Albert, el hermano de Magnus, quien ya estaba esperándola y alertó a Agnar, para que se preparara, porque la acción ya había comenzado.
 
Las remdras sospechaban que pronto otra paloma sería enviada o que podría venir una que trajera una respuesta, así que esperaron antes de irrumpir en la casa de Magnus. Esto le dio al cazador de remdras, el tiempo suficiente, para escapar a través de un túnel subterráneo, que empezaba a la par de la chimenea y tenia una salida muy cerca del rio, disimulada tras un promontorio de piedras. El túnel no era muy ancho, pero permitía desplazarse arrastrándose impulsado por brazos y piernas. Magnus no llevaba muchas cosas, una mochila de cuero, con algo de ropa, un hacha de mano y una pequeña linterna. Se arrastró haciendo el menor ruido posible, ya que sabía que algunas remdras tenían un oído muy agudo. Mientras tanto Albert envió una paloma mensajera, después de esperar por veinte minutos de haber recibido el primer mensaje, esto para darle tiempo a Magnus para salir por el túnel.
 
La paloma estaba amaestrada para entrar por una pequeña ventana, en la parte mas alta de la pared trasera de la casa. Cuando la paloma entró por la abertura, activó un mecanismo de tiempo que pasados tres minutos abriría la puerta de la jaula, donde otra paloma estaba ya lista para salir. Pero esta paloma estaba amaestrada para dirigirse a una dirección distinta de la granja de Albert. Esta paloma era parte de la distracción. Las remdras estaban seguras de haber dado con una pista solida del paradero de Agnar y confirmaron que el tendero era parte de los que protegían al fugitivo.
 
Cuando la segunda paloma ingresó en la casa, tomaron la decisión de invadirla y mientras avanzaban para hacerlo, vieron como otra paloma salía de la casa, esta vez, enviaron a dos búhos a perseguirla, uno se quedaría en el lugar de destino de la paloma y el otro regresaría para informarles de la ubicación.
 
Una fornida y agresiva remdra abrió la puerta de enfrente de la casa de Magnus, de una patada y fue la primera en ingresar. La siguieron otras tres quienes se distribuyeron en las habitaciones de la casa para atrapar al tendero, pero encontraron la casa vacía y no tardaron en descubrir que había un túnel a la par de la chimenea. Pasaron tres minutos desde que irrumpieron en el lugar, cuando otro mecanismo de tiempo, activó una trampa, que consistía en cerrar la puerta de enfrente, para dejar atrapadas a las remdras y después iniciar un fuego cuyo principal propósito era llenar la casa de humo, para asfixiar a las cazadoras, sabiendo que es una de las pocas formas que existen para matarlas. Cuando las cuatro remdras se vieron atrapadas intentaron escapar por las ventanas, la chimenea o el túnel, pero perdieron valioso tiempo, ya que todo estaba reforzado con barrotes de acero y el humo desplazó rápidamente el oxígeno, haciéndolas entrar en pánico, restándoles oportunidades de pensar con calma, para intentar escapar. Pronto perdieron el conocimiento y en pocos minutos murieron asfixiadas, con las manos llenas de golpes y las uñas quebradas, mientras intentaban abrir puertas y ventanas, para poder respirar. Un búho que se había quedado en el abeto cercano, fue quien le contó la escena a Almarax, quien se enfureció y casi pierde el conocimiento por la cólera, cuando el búho que había seguido a la paloma mensajera, le contó que ésta había viajado hacia la tienda de Magnus, donde la remdra sabía que no podía estar escondido Agnar.
 
Fue de esta forma que Agnar pudo escapar esa noche, acompañado de Magnus y Albert, con dirección a la gran ciudad de Bohin, donde se encontraba la sede de la hermandad a la que pertenecían los hermanos cazadores de remdras, donde el joven sería interrogado apropiadamente y si mostraba las aptitudes y actitudes necesarias, podría ser entrenado para ser también él, un cazador. Ni Magnus ni Albert sospechaban que Agnar, no solo se convertiría en el mejor cazador de remdras, sino que llegaría a ser el líder principal de la hermandad.
 
Mientras tanto el odio que Almarax sentía por Agnar aumentó a límites que ni ella creyó posibles. Lamentaba que Burbara se hubiera precipitado al matar a la familia de Agnar, ya que si estuvieran vivos, podrían servir como señuelos o por lo menos para torturarlos y hacerlos sufrir. Juró perseguir a Agnar y a los que le habían ayudado a escapar, hasta el fin del mundo y hacerlos pagar con dolor y muerte. Burbara por otra parte, mantenía una actitud fría y distante a pesar de haber perdido a cuatro de sus mejores cazadoras, ella parecía saber algo que las demás remdras ignoraban. Por ello les pareció inaudito, cuando les anunció que no continuaría con la cacería de Agnar, hasta nuevo aviso. La mayoría de remdras obedecieron aun estando en desacuerdo, pero Almarax fue más allá y desconoció su liderazgo, indicando que regresaría a África para reclutar remdras cazadoras que le ayudaran atrapar al objeto de su mayor abyección.

Escrito por: Javier España
#JESEmprendimiento


¿Sabias que fumar perdió su encanto?

 
A finales de los años 80 hice mis primeros acercamientos al antiguo y últimamente devaluado habito de fumar. Como todo adolescente queriendo parecer mayor y en control de su vida, adopté al cigarrillo como mi bandera de libertad, aquello que me separaba de los niños que aun caminaban sujetandose de la falda de su madre. Tambien dejé que un incipiente bigote apareciera sobre mi labio superior.
 
Con el tiempo fui aumentando la cantidad que consumia, hasta llegar a la cajetilla completa en un dia, que era el limite que mis amigos con mas experiencia, habian alcanzado antes y demostraba nuestro autentico compromiso con el habito. Para ser sincero, no me atrevia en esos dias a fumar enfrente de mis padres y siempre tenia goma de mascar a la mano, para evitar que el aliento a alquitran y nicotina, me delatara. Sin embargo, el mensaje mas fuerte que mi padre me envió respecto a  fumar fue durante una fiesta familiar, que se realizó un dia viernes por la noche. Mientras la familia se divertia cenando y compartiendo un pastel, yo me salí a la calle con mi mejor amigo, al que habia invitado a la fiesta, para fumar un cigarrillo.  Estabamos de lo mas felices, cuando se aparece mi padre y en lugar de regañarme, me pidió un cigarrillo. Me quedé mudo, pero  maquinalmente saqué un cigarrillo con sabor mentol y el encendedor Zippo, que era mi orgullo ante mis amigos, para encendérselo.

No me dijo nada, solo le dió un par de caladas al cigarrillo y regresó a la fiesta. Despues de esa noche, dejé de fumar por varios años, hasta que ya estando en la Universidad retomé el habito, junto con mis compañeros mas cercanos. 
 
Fue en esa epoca cuando llegamos el habito de fumar cigarrillos a un nuevo nivel. Descubrí una marca de cigarrillos mas cara y exclusiva, haciéndome adicto pronto a estos cigarrillos que eran mas pequeños, pero de sabor mas intenso. También aumenté mi colección de encendedores y ceniceros. En ese tiempo tenia mi propio apartamento, así que mis amigos que no tenían donde darle rienda a su habito, llegaban al mío, sabiendo que podían fumar y beber licor sin ninguna restricción. Fue también en esa época, que formé mi primera banda de rock. Los ensayos parecían una película de terror, por la niebla que nos envolvía, ya que por cada canción que escribimos fumábamos dos o tres cajetillas de cigarrillos sin parar. El verdadero desastre venia cuando no teníamos fuego para encender los cigarrillos, ya sea porque se había terminado el gas de mi encendedor o porque no habían cerillas.
 
Eramos capaces de encender fuego con piedras o ir a la cocina  a encender los cigarrillos en la hornilla de la estufa, con tal de no parar de fumar.  Teníamos varios juegos con el cigarrillo, por ejemplo crear una nube espesa que salía de la boca y la aspirábamos por la nariz. También el típico
juego de fabricar aros de humo. 
 
En cierto momento alguien de la banda consiguió habanos cubanos y los llevó a uno de  los ensayos, pero ninguno llegó a disfrutarlo realmente. Fue solo años después, con la ayuda de un amigo conocedor, que pude aprender los secretos de disfrutar un habano, desde que se saca del empaque, se corta, se enciende y se fuma, es decir, se aspira sin dar el "golpe", para luego dejar que el humo genere sensaciones aromáticas en la boca y lengua. Después dejar que el humo inunde la habitación y por supuesto... darse el aire de grandeza, que todo fumador de habanos quiere transmitir.
 
Las fiestas a las que acudimos a tocar y los bares en los que pudimos presentarnos, estuvieron siempre inundados de humo, que se mezclaba muy bien con las luces del escenario. Las chicas se miraban mas atractivas con un cigarrillo en la boca y un tequila en la mano.  Después de hacerles el amor, era un placer extra, quedarnos acostados lanzando bocanadas de humo al techo. Si era un motel buscábamos el que tenia espejo en el techo, para vernos dibujar o al menos tratar de dibujar corazones con el humo de cigarrillo.
 
También íbamos al cine mas barato de adultos, con los amigos, donde poníamos los pies en la butaca de enfrente y fumábamos tantos cigarrillos como pudiéramos durante la película. La penumbra del cine y el constante ruido del proyector, eran el marco perfecto para disfrutar de dos de nuestros más arraigados hábitos.
 
Era una época de libertad y rebeldía.
 
De pronto, un movimiento social empezó a atacar el derecho de fumar en donde a uno se le diera la real gana. Descubrieron que el fumador pasivo sufría daños colaterales en la salud, por inhalación de humo. Ese movimiento fue calando en la sociedad, hasta que se convirtió en la "Ley de espacios libres de humo de cigarrillo", que nos trajo al momento actual, donde es muy difícil encontrar un lugar donde disfrutar tranquilamente de un buen cigarrillo.
 
Para mi el ultimo refugio fue mi automóvil. Mientras aun fumaba, recuerdo cuanto llegué a amar los encendedores de cigarrillos en el automóvil. Era hermoso presionarlo y esperar a que la resistencia se calentara, mientras yo seguía manejando y con un augusto gesto, lo sacaba de la base y lo acercaba sin voltear a ver, al cigarrillo que ya tenia en la boca, para encenderlo, dándole dos fuertes caladas. después dejarlo en su base y todo sin reducir la velocidad. Era alucinante.
 
Dejé finalmente el cigarrillo, cuando me di cuenta que no podía fumarme uno, a no ser que buscara lugares cada vez mas remotos o clandestinos para hacerlo. Hay algunos  bares que se arriesgan a ser multados o cerrados, pero que dejan que los clientes disfruten del ancestral hábito. Pero cada vez son menos.
 
 Así que  decidí que si no puedo disfrutar de algo tan intimo y placentero, donde yo quiera, simplemente no quiero hacerlo.
 
Autor: Javier España-Simon
 
#JESEmprendimiento
 
 
 
 

 

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